miércoles, 13 de noviembre de 2019
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< ver número completo: EE.UU.-China, la guerra fría del siglo XXI
Carmen P. Flores

​Guerra comercial entre EE.UU. y China

Directora de TEJ. Periodista

Las diferencias entre EE.UU. y China son algo más que la imposición de aranceles por parte del presidente Trump al país que económicamente puede finalmente hacer sombra al gigante americano. Ninguna de las dos potencias mundiales están dispuestas a que se ponga en duda su papel como referente de la economía... Los dirigentes chinos creen que es la hora de reinar en solitario.


Foto portada eua china



Los entendidos vaticinan que el conflicto puede tener consecuencias imprevisibles no solo para los dos países, sino que la economía de la comunidad internacional también se verá gravemente afectada. No hay que olvidar que el país asiático continúa siendo el mayor motor del crecimiento mundial, según el último informe de la OCDE y según el FMI, que certifica que aunque EE.UU. sigue siendo el país más rico en términos absolutos. China es el líder desde el 2016 por paridad de poder, que es el mejor criterio para comparar las economías nacionales.


¿Cuáles pueden ser las consecuencias del conflicto comercial? Entre otras, la significativa del crecimiento económico mundial. La OCDE señala que el crecimiento económico mundial será del 3,2% este año, como consecuencia de que los flujos comerciales casi se han reducido a la mitad .Esta tasa de crecimiento es la más baja de la economía desde 2016.


La guerra comercial entre Washington y Pekín está facilitando más rápidamente un acercamiento entre Rusia y China, debido a la coincidencia de las dos grandes potencias en sus posicionamientos en muchos problemas internacionales y en el crecimiento del comercio, sin olvidar que los dos países tienen actualmente un adversario geopolítico común: Estados Unidos.


Este agravamiento de la crisis comercial entre EEUU y China afecta al campo de las tecnologías y a las grandes empresas de ambos países, pero también al resto de países, especialmente europeos. Uno de los graves problemas se produjo cuando Trump incluyó al gigante tecnológico chino Huawei en su lista negra, con las consecuencias conocidas de que varias compañías grandes rompieran sus acuerdos, incluida Google.


Se ha producido un aumento de sentimiento anti chino en Estados Unidos y uno anti Estados Unidos en China, lo que dificulta las estancias de estudiantes en ambos países por las restricciones impuestas en este campo.


La confrontación comercial entre EE.UU. y China tiene un impacto en su interacción con otros países. Esta guerra comercial puede agravar la situación en la región Asia-Pacífico, donde aún hay muchos conflictos no resueltos.


Estados Unidos está tratando de quitarse de encima a sus principales competidores geopolíticos del hemisferio occidental, incluidos Rusia, China y la Unión Europea.


No hay que olvidar tampoco que China se ha introducido hábilmente en África, donde sus inversiones y el control del comercio han sido espectaculares en los últimos años. EE.UU. quiere expulsar de allí a China para aumentar su comercio e inversiones en la zona y así debilitar la influencia de aquellos en una zona con muchas posibilidades de negocio.


Larry Summers, expresidente de Harvard, se ha mostrado crítico con la política comercial de Trump, y ha calificado esta guerra como "carente de objetivos bien definidos”. Summers cuestiona que el presidente crea que una guerra arancelaria sea algo “fácil de ganar”.


Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008, afirma que el presidente Trump “impone aranceles argumentado que es cuestión de seguridad nacional, en un contexto donde tal cosa no tiene sentido”. El Nobel considera que no hay mucho rédito político en enfrentar a Canadá, China y Europa.


Noah Smith, profesor de finanzas de la UniversidadStony Brook, decía que “la beligerancia de nuestro presidente no ha ido acompañada de inteligencia. Desafortunadamente, son los trabajadores y consumidores americanos quienes pagarán por ello”. 


Por su parte, el profesor y economista Tyler Cowen, de la Universidad George Mason considera que la creciente interconectividad entre países y personas en todo el mundo, ayudada por el avance tecnológico, genera bases para la profundización de las relaciones comerciales; y que el establecimiento de esas conexiones superará cualquier impacto de una lucha arancelaria.


Gary Cohn, exjefe de operaciones de Goldman Sach y exasesor económico de la Casa Blanca, se marchó del equipo de Trump por estar en desacuerdo con la política arancelaria del presidente.


Algunos especialistas, caso de Tim Culpan, empiezan a plantearse el conflicto como una Guerra Fría tecnológica que pudiera separar el mundo en dos bloques. No obstante, China no tiene aún la capacidad suficiente para dejar de depender de EE.UU.


Otros, en cambio, apuntan que la guerra comercial entre EE.UU. y China parece ser el comienzo de una profunda ruptura en el orden global. Las dos potencias forman dos coaliciones económicas y geopolíticas opuestas, lo que puede significar que el resto del mundo se verá obligado a elegir. ¿Qué papel puede jugar la Unión Europea? ¿Podría formar un tercer polo no alineado?


Esta fórmula de alineación multipolar sería un retorno al pasado, al mundo de dos superpotencias.


La tensión del conflicto comercial va a seguir, ya que Trump ha anunciado que se va a presentar de nuevo como candidato a las elecciones que se celebrarán el 3 de diciembre del 2020. La baza del enfrentamiento con China y la “defensa” de EE.UU. van a estar muy presentes en el programa electoral del peor presidente que ha tenido Estados Unidos.

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