miércoles, 17 de octubre de 2018
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Ismael de la Cruz

​Proteccionismo económico

Analista mercados financieros

Un debate que es bastante antiguo pero que hoy en día sigue de plena actualidad es proteccionismo frente a libre mercado ¿Cuál de las dos opciones es la ideal en los tiempos actuales? Las discusiones vienen del siglo XVI-XVIII. En aquella época, la idea era que había que preservar la riqueza de un país, es decir, el oro, y que las importaciones implicaban salida de oro del país, con lo que la finalidad era proteger las reservas de oro al tiempo que limitar las importaciones.


Oro


Adam Smith en su obra “Las riquezas de las naciones”, dio un paso más allá afirmando que lo importante no es la riqueza de cada país, sino la de todos los países, de manera que el libre mercado terminaría redundando en riqueza para todas las naciones. Hoy en día, es esta visión la que prevalece en las principales economías.


Milton Friedman también opinó al respecto en su día diciendo que el libre comercio supone un estímulo a los países para depender económicamente entre sí, y que permite ayudar a los países en vía de desarrollo.


Digamos que el proteccionismo y la teoría de libre mercado son los polos opuestos de una misma realidad, dos sistemas económicos totalmente opuestos en el que la teoría de libre mercado otorga una absoluta libertad al mercado, mientras que el proteccionismo implica una clara intromisión del Estado en materia del comercio, limitando de esta manera esa libertad de actuación.


El proteccionismo se podría definir como aquella doctrina o rama económica que está a favor de que un país proteja aquello que produce frente a los productos de otros países que le suponen una competencia y para ello utiliza diversos medios tales como los derechos de aduana y otras restricciones a las importaciones.


Se basa en la protección de la economía de un  Estado  frente a la presunta amenaza que le supondría la importación de productos y bienes de otras economías que son competencia directa. 


Para ello, se instauran tasas aduaneras y otros tributos impuestos a todos aquellos productos o bienes que procedan del exterior, con la clara intención de obtener un saldo positivo con las transacciones comerciales a nivel internacional.


NINGUNO PUEDE ENRIQUECERSE A COSTA DE OTRO


Se podría decir, como así explican diversos economistas partidarios de esta corriente, que se basa en que ningún país puede ni debe enriquecerse a costa del empobrecimiento de otro país.


Los partidarios del proteccionismo argumentan una serie de razones positivas tales como:


Independencia económica.

Aspirar a lograr un nivel de desarrollo industrial mínimo.

Resolver desequilibrios de la balanza de pagos.

Ostentar un desarrollo económico entre las diferentes regiones del territorio. Es decir, los que están a favor del proteccionismo aluden que con el libre comercio los países que están en desarrollo saldrían perjudicados y se dificultaría la creación de industria propia, algo que únicamente se evitaría con la restricción o limitación de la competencia del exterior.


Por su parte, los detractores señalan una serie de razones a tener en cuenta:


Se corre el riesgo real de que algunos bienes no puedan ser adquiridos por todo el mundo y que puede provocar el cierre de determinados mercados, con el consiguiente efecto pernicioso para la economía.

Otros países podrían adoptar la misma postura, con lo que la libre circulación de mercancías y bienes quedaría claramente en entredicho y comprometida.


Como he comentado anteriormente, los medios que utiliza el proteccionismo con las tasas de aduanas o aranceles, impuestos que se imponen a las importaciones (incluso a veces también a las exportaciones para incrementar la recaudación fiscal).


Existen diversas clases de aranceles:


Aranceles de tránsito: gravan bienes que entran en el país pero que en realidad se dirigen a otro país.

Aranceles ad valorem: estos aranceles aplican un porcentaje en relación al valor de los bienes. Por ejemplo, un 15% significa que se aplica un impuesto del 15% sobre el valor del bien en cuestión.

Aranceles específicos: se aplican teniendo en cuenta o como base una unidad o cantidad de bienes. Por ejemplo, se puede aplicar un arancel de 5.000 euros por tonelada métrica.

Aranceles mixtos: serían aquellos que contienen varios elementos de los anteriormente explicados.

Aranceles compuestos: son aranceles ad valorem en el que se fijan un mínimo o bien un máximo. También pueden ser aranceles específicos cuando los aranceles ad valorem no llegan al valor mínimo o bien cuando superan un valor máximo.


TODO PROTECCIONISMO TIENDE A DESENCADENAR GUERRAS COMERCIALES


Todo proteccionismo tiende a desencadenar en una guerra comercial, más que nada porque los países afectados no se quedan de brazos cruzados y responden con la misma intensidad o mayor.


¿Y qué consecuencias tiene una guerra comercial para los mercados financieros? En principio las Bolsas caerían y el dólar se depreciaría.


Los inversores seguramente se decantarían por vender el billete verde a la vez que buscarían cierta seguridad y tranquilidad en activos refugio, tales como el yen japonés, el franco suizo y el propio euro, sin olvidar el oro.


Esperemos que haya entendimiento entre Estados Unidos y China, porque en una guerra comercial no hay vencedores. Cuando el presidente Bush elevó los aranceles del acero en marzo del 2002, el PIB del país cayó 30,4 millones de dólares y se perdieron 200.000 empleos. La Unión Europea amenazó con responder con aranceles sobre naranjas de Florida y coches de Michigan. Bush dio marcha atrás y cedió en diciembre de 2003 y no en 2005 que era su idea inicial. La Bolsa cayó y el dólar fue el gran perjudicado.


Y es que podría menoscabar el crecimiento económico del país, porque no olvidemos que el movimiento de Trump para proteger a los productores de metales estadounidenses podría incrementar los precios para los consumidores y para las compañías. Es más, se calcula que se podría reducir el crecimiento de Estados Unidos en 0,2 puntos porcentuales este mismo año. 


No sólo es que se tema a una guerra comercial, sino que una política proteccionista genera inflación y tipos más altos.


De todas maneras, el enfrentamiento entre USA y China se ha calmado. No se ha resuelto, pero tampoco ha ido a más. Sí, es cierto que China fue la primera en tender la mano a Trump, pero es que el gigante asiático tiene más que perder, básicamente porque las exportaciones a Estados Unidos son un factor clave en su modelo económico. Ell superávit comercial a favor de China se vería directamente golpeado por una escalada proteccionista entre las dos mayores economías del mundo. Es por ello que potencialmente, China está mucho más expuesta.

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