jueves, 15 de noviembre de 2018
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Arturo Huerta González

​El Impacto de la política proteccionista de Estados Unidos sobre México

Profesor del Posgrado de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México

Ante la amenaza de perder la hegemonía mundial frente a China, el gobierno estadounidense ha pasado a cuestionar el libre comercio, como causante de su creciente déficit de comercio exterior y su bajo crecimiento económico. De ahí que se ha pronunciado contra los acuerdos multilaterales de libre comercio, y a favor de un comercio justo, que le permita reducir el crecimiento de importaciones e incrementar exportaciones, y su dinámica económica. Para ello está renegociando el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y ha establecido aranceles a diversos productos importados, para renegociar con sus socios comerciales mejores términos, para conseguir sus objetivos.


Manufactura


En la renegociación del TLCAN, Estados Unidos (EE.UU.) quiere sobre todo reducir el déficit de comercio exterior que tiene con México. En 2015, México era el segundo más grande mercado de exportaciones de bienes de Estados Unidos por 236 mil millones de dólares (mmd). Por otro lado, México es el tercer más grande oferente de productos importados de EU, por 295 mmd, que son el 82% de las exportaciones de México. Lo que representa un déficit comercial para EU de 59 mmd en dicho año.


El gobierno de EE.UU. se ha centrado en las negociaciones sobre todo en el comercio de los productos manufacturados, que es lo que más le interesa. 


En 2015 las importaciones de EE.UU.: provenientes de México, de productos electrónicos eran 62.920 millones de dólares; autos ligeros 44.737 millones de dólares; autopartes 41,381 millones de dólares; productos eléctricos por 28,495 millones de dólares y autos pesados por 7.724 millones de dólares. México exporta dos millones de autos al año a dicho país, más de la mitad de la producción y es este tipo de productos que quiere recuperar Estados Unidos.


En las renegociaciones comerciales han estado temas como reglas de origen, el capítulo de controversias, la cuestión salarial, el trato a la inversión, la defensa a la propiedad intelectual, le eliminación de medidas sanitarias y fitosanitarias injustas, la cláusula de extinción del TLCAN cada cinco años; y el introducir los sectores de energía, telecomunicacionesy servicios financieros.


En las reglas de origen, Estados Unidos inicialmente planteaba aumentarlas en la industria automotriz, del 62,5% al 85% y que el 50% fuera de origen estadounidense, para que las importaciones de autos que ellos realizan de México y Canadá continúen con cero aranceles.


BENEFICIAR A LOS FABRICANTES ESTADOUNIDENSES


Actualmente, ha modificado dicha postura, y redujo las reglas de origen regional a 75% y tal propuesta requiere que haya un salario de 16 dólares por hora o más,para el 40% del valor de vehículos ligeros y el 45% de las camionetas. Propone un plazo de cuatro años para ajustar dichas reglas de origen. Ello está dirigido a favorecer la producción de autos donde se paguen salarios más altos, por lo que beneficia a los fabricantes de su país y afecta sobre todo a las empresas automotrices ubicadas en México. Éstas últimas tendrían que aumentar los salarios, o esperar el monto de los aranceles a lo que estarían sujetas las exportaciones de autos desde México, para ver si con los bajos salarios pueden contrarrestar dichos aranceles, o de no ser así, tendrán que conquistar otros mercados, o regresar a Estados Unidos.


Al aumentar las reglas de origen, EE.UU. busca incrementar la participación de su producción en las importaciones de los productos provenientes sobre todo de México, para reducir el componente importado que proviene de países fuera del TLCAN, ya que las exportaciones que realiza México tienen un alto componente de insumos provenientes de China y del resto de los países del Este de Asia.Tal situación ha llevado a que se reduzca la presencia de los productos estadunidenses en la economía mexicana. En el año 2000, el 73,1% del total de lo que México importaba venía de Estados Unidos, y en cambio en 2015 dicha participación se redujo al 47.3%, a cambio de la creciente participación de los productos provenientes de China, los cuales pasaron de ser el 1.65% en el año 2000 al 17.7% del total importado de México en el 2015.

Las empresas que exportan manufactura de México a EE.UU. triangulan.


Importan insumos de China y de resto de Asia, aprovechan la mano de obra barata de México y exportar a Estados Unidos.


De ahí el interés de éstos de reducir la presencia de los productos asiáticos en las exportaciones que México realiza. En los datos de México se tiene superávit comercial con EE.UU. por 122 mmd, pero un gran déficit comercial con China por 65 mmd, de 54 mmd con el resto de Asia, y con la Unión Europea por 25 mmd en 2015.


EMPRESAS QUE EXPORTAN A EE.UU. HAN FRENADO SUS INVERSIONES


México no tiene condiciones de aumentar el valor agregado nacional a las exportaciones manufactureras que realiza a EE.UU. El libre comercio ha llevado a México a tener menos industria. Enfrenta fuertes rezagos productivos y baja productividad. No tiene política industrial, ni política fiscal, ni crediticia para impulsar el sector manufacturero nacional, para que el mayor valor agregado de lo que se exportasea mexicano.   


Algunas empresas que exportan a EE.UU., han frenado sus inversiones en México ante las amenazas que los aranceles representan, y aprovecharán las políticas de estímulos fiscales que otorga el gobierno de EE.UU. para realizar las inversiones en tal país. A fin de contrarrestar los mayores costos de mano de obra, las empresas estadounidenses contarán con menores impuestos, para no afectar su competitividad, como para incrementar inversión y así la productividad.


Las importaciones agrícolas que realiza EE.UU. provenientes de México, son por valor de 21 mmd. México es el segundo oferente más grande de productos agrícolas a dicho país. México surte 1/3 de las frutas que importan, y 2/3 partes de los vegetales. El gobierno de EE.UU. quiere reducir estas importaciones y favorecer a sus productores agrícolas a través de colocar barreras estacionales al comercio agrícola, a lo cual se opone el gobierno mexicano. El gobierno de Donald Trump quiere hacer desaparecer el Capítulo 19 del TLCAN, de solución de controversias, para que los conflictos comerciales se diriman en los tribunales estadounidenses, para que sus leyes sean las que definan y determinen la solución de los problemas de antidumping, de salvaguardias y subvaluación. Ello le permitiría alcanzar sus objetivos de reducir su déficit de comercio exterior, a cambio de que México frene el crecimiento de sus exportaciones.


En el Capítulo sobre Energía, la Oficina del Representante Comercial de EE.UU., demanda “preservar el fortalecimiento de las inversiones al acceso de dicho mercado, así como más disciplinas a empresas propiedad del Estado”. 


EE.UU. quiere que se les abra más el sector energético mexicano y que se reduzca más la participación de Pemex, pues están demandando que las empresas públicas trabajen con disciplina, lo que implica que no reciban subsidios, ni éstas lo otorguen, “con el objetivo de emparejar las reglas del juego”, lo que implicaría una clara intervención en el manejo de la política económica mexicana y en el funcionamiento de las empresas públicas. EE.UU. busca que su patio trasero le garantice su seguridad energética, lo que siempre ha deseado.


ENDURECIMIENTO DE LAS LEYES MIGRATORIAS


En la referente a la energía, a telecomunicaciones, y muchos servicios computacionales, productos digitales, de Internet, audiovisuales, comercio digital y servicios financieros, la renegociación favorecerá a las empresas de EE.UU., dada la alta competitividad de sus empresas. La entrada de todos estos sectores estratégicos en las renegociaciones, lleva a que el gobierno de Estados Unidos y sus empresas, podrán definir las reglas de operación y defuncionamiento de tales sectores.


El Presidente de Estados Unidos, dentro de su estrategia de renegociación, planteó condicionar el TCLAN a un endurecimiento en la aplicación de las leyes migratorias frente a México y que éste a su vez las endurezca frente a los migrantes provenientes de Centro América en su paso hacia EE.UU. Asimismo, también señaló que impondrá aranceles de 25% al acero y el 10% al aluminio de Canadá y México, si no se llegaba a un acuerdo antes del 1 de mayo y después lo postergó al 1 de junio. Y de no estar satisfecho con las negociaciones, dicho arancel se establecerá. México está presionado por la elección presidencial del 1 de julio, y a Donald Trump le es importante tener un nuevo TLCAN antes de mediados de mayo para que el presente Congreso lo apruebe, dado que el 6 de noviembre, habrá elecciones intermedias y puede perder mayoría el Partido Republicano en el Congreso.


MÉXICO VERÁ DISMINUIR SUS EXPORTACIONES


De imponer EE.UU. reglas a su favor en el nuevo TLCAN, México verá disminuidas sus exportaciones,lo que implicará un fuerte golpe a la economía nacional, dado que éstas representan el 31% de su PIB. Estados Unidos es el principal mercado de las exportaciones mexicanas, a pesar de que el país cuenta con 12 acuerdos de libre comercio que abarcan a 46 países.


Al caer las exportaciones de México hacia EE.UU., se reducirá el superávit de comercio exterior que tiene con dicho país,y se incrementará el déficit de comercio exterior total, se reducirá la dinámica manufacturera y aumentará el desempleo. 


Junto a ello se reducirá la entrada de capitales ligada a las exportaciones, lo que restringirá el superávit de la cuenta financiera de la balanza de pagos y obligará a acentuar el carácter restrictivo de las políticas monetarias y fiscales restrictivas para disminuir el déficit de comercio exterior.


El problema del sector externo más se complica ante las crecientes obligaciones financieras externas que se han acumulado. De regresar algunas empresas transnacionales estadounidenses a su país, desocuparán a sus trabajadores en México, aumentará el desempleo, lo que, junto al regreso de inmigrantes, implica un reto al gobierno mexicano para generar empleo, y no tiene política de empleo alguno, ni para absorber a los connacionales que EE.UU. regresará al país, ni para los desempleados y subempleados existentes.


La agudización de los problemas que México tenga, no sería causa de EE.UU., sino delos gobiernos de México que no se han preocupado por impulsar condiciones endógenas de acumulación (productivas, financieras y de mercado interno), que encare en mejores términos las adversidades externas.


Ante el anuncio de la política de EE.UU. de revisar el TLCAN, el gobierno mexicano anunció que diversificaría las exportaciones, así como las importaciones, y que se impulsarán acuerdos comerciales con países asiáticos. 


A pesar que México no ha alcanzado un crecimiento sostenido, ni mejores condiciones de empleo bien remunerado, el gobierno planea seguir firmando más tratados de libre comercio y de hecho ya se aprobó el 24 de abril en el Senado de la República, el Tratado Integral y Progresista de Asociación Trans-Pacífico (mejor conocido como el TPP-11).


El gobierno de México cree que podrá contrarrestar la caída de exportaciones hacia el mercado estadounidense, diversificando el comercio hacia el Pacífico. Pero resulta que el país no cuenta con niveles de productividad y capacidad productiva frente a tales países, con los cuales enfrentamos fuertes déficit de comercio exterior, los cuales se incrementarán, lo que afectará más la dinámica económica y colocará el problema de cómo viabilizar y financiar dicho déficit. Ello refleja el fracaso que ha representadopara México el libre comercio, como la estrategia de crecimiento hacia fuera.

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