jueves, 20 de septiembre de 2018
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< ver número completo: Crisis catalana
Salvador Guillermo

​Escenarios de incertidumbre política y movilidad empresarial en Cataluña

Director de Economía de Foment del Treball Nacional

Desde el 1 de octubre hemos tenido un movimiento de empresas sin precedentes, y ya no tanto por su número, que resulta a todas luces relevante, sino por las características de estas. La mayor parte corresponden a empresas grandes y medianas, con amplia incidencia en la economía catalana y que representan en buena parte la capacidad de la potencia económica que ha tenido Barcelona y Cataluña en su poderío económico, que ha conformado su singularidad.


Incertidumbre economica


Por todo ello, no cabe menospreciar la importancia relativa que dichos cambios de domicilio tienen, y de forma especial en la imagen reputacional de Cataluña, que se ha venido caracterizando por su firme economía, sin ser capital de Estado.


En el corto plazo, una relocalización motivada por cuestiones de carácter estrictamente de seguridad jurídica ante un elevado riesgo político, no tendría impactos muy significativos a nivel económico a corto plazo porque la actividad de la empresa permanece en el ámbito original. Aunque se producen efectos negativos importantes en términos de imagen y reputación para el territorio.


Los riesgos son más relevantes en el medio plazo en la medida que se pueda ver limitado el desarrollo de ciertos planes de inversión, si el entorno de incertidumbre jurídica permanece. Si este fuera el escenario, la actividad empresarial podría verse afectada con los correspondientes impactos negativos significativos sobre la inversión y el empleo


Muchas empresas tienen costes hundidos que dificultan su movilidad, otras en donde esos costes son menores puede producirse un traslado gradual de bienes y servicios producidos en Cataluña hacia las nuevas sedes en las que se han relocalizado. 


Adicionalmente a este efecto hay que añadir un efecto dinámico derivado de la posible exclusión de las nuevas inversiones que puedan producir estas empresas o de multinacionales de otros países.


Debe destacarse esa singularidad de la economía catalana pues son pocos los países en los que coexisten dos áreas (o ciudades) potentes dentro de un mismo país, coincidiendo en su mayor parte, al menos en Europa, una alta coincidencia entre la capital política y la capital económica. También debe destacarse en el caso de Catalunya la fuerte presencia de capital exterior. Así, en el año 2015 había 12.338 filiales de multinacionales implantadas en España, de las que el 31,5% estaban en Cataluña (3.886). Todavía resulta más relevante su importancia en términos de empleo ya que las filiales representan el 18,9% del empleo en Cataluña, siendo únicamente el 1% de las empresas radicas en Cataluña y que aportan el 30,8% de la cifra de negocios y el 27,5% del valor añadido bruto, destinando el 45,9% de sus ventas fuera de España.


Ha sido esa mayor incertidumbre política y los acontecimientos producidos en Cataluña lo que han provocado una salida significativa de empresas, esencialmente a partir del 1 de octubre, y se ha concentrado en las empresas con mayores dimensiones. 


Ese movimiento se ha producido a fin de salvaguardar, de la mejor forma posible, a sus accionistas, empleados y clientes. 


Han activado los planes de contingencia, ya preparados ante determinadas eventualidades y que se ha producido en mayor medida y de forma más rápida en los sectores más sensibles tales como el sector financiero y asegurador, así como entre las empresas cotizadas en mercados secundarios organizados, que ante esa incertidumbre, han visto afectado de forma destacada sus cotizaciones.


En los últimos años, según Informa, los cambios de domicilio de las empresas españolas en los años 2013, 2014, 2015 y 2016 se han dado en 43.500 empresas en términos medios; y en 4.000 empresas ese cambio de domicilio ha supuesto también cambio de la sede social a otra CC.AA.


Cataluña en los años 2013-2016, excepto el 2015 (que tuvo un saldo positivo de 4) ha tenido un saldo neto negativo (más salidas que entradas de empresas) que han oscilado entre las 200 y 300 empresas, normalmente de todos los tipos de tamaño, sin destacarse grandes empresas entre ellas.


Asimismo, a tenor de los datos del primer y segundo trimestre y extrapolándolos para el conjunto del año, de haber seguido la tendencia se habría llegado a los valores del año 2016 de -279 empresas. 


Muy diferente de lo acontecido con la incertidumbre y los escenarios políticos destacados en Cataluña, y además esa salida de empresas se ha concentrado especialmente entre las grandes y medianas, que como ya es conocido la economía catalana muestra un menor peso relativo de las mismas.


Así a partir de los primeros días del mes de octubre y especialmente a mediados de mes se produce una estampida de movilizaciones y anuncios de decisiones de cambios de sedes sociales y fiscales de gran parte de las principales y mayores empresas radicadas en Cataluña, llegando a su máximo diario el 19 de octubre con la salida de 268 empresas. Las empresas que han salido por cambio de sede social desde el 1 de octubre según el Colegio de Registradores ha sido de 2.724 empresas, y únicamente han entrado proveniente de otras CC.AA. 103 empresas desde el 1 de octubre de 2017.


Ese escenario político también ha podido tener su reflejo en el comercio con el resto de comunidades autónomas de España que fue en promedio de 17.378 millones de euros en el período 1995-2001. 


Esos valores y su signo vienen a repetirse de forma aproximada en el año 2016, de ahí que la pérdida que pueda derivarse por un posible boicot, actualmente poco relevante, pueda afectar a ese relevante superávit en la venta de bienes con el resto de CC.AA.


Por todo ello, resulta relevante mantener la serenidad política e institucional que evite ambientes propicios al boicot. Desgraciadamente, el boicot tiene un comportamiento sentimental, que no racional, una vez superado ese, desaparece, siendo sus efectos temporales en función de lo acentuado y duración de dicho elemento sentimental.



Salvador Guillermo es Director d'Economia de Foment del Treball Nacional. Economista. Ha ejercido muchos años como profesor de Economía a la Universidad Pompeu Fabra y de la Universidad de Barcelona.

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