Andamos en la tierra de los almogávares encrespados y en plena deriva secesionista. Lo cual, quiere decir, que toda una estructura organizativa puede desplomarse encima de nosotros, a poco que la familia independentista consiga su propósito de separar Catalunya de España. Y eso, no es un tema menor, si nos adentramos en el vacilante mundo de las pensiones públicas.
Ahora que a muchos de nosotros nos toca por derecho irnos al retiro laboral, es cuando, a la vista de lo que está pasando en las calles catalanas ,nos hacemos una pregunta realmente insólita ¿Quién va a pagar nuestra pensión si ambas naciones deciden divorciarse? Yo tengo claro que mis cuarenta años de cotización se los he entregado a la Tesorería de la Seguridad Social española, pero tengo la duda de que si me convierto en ciudadano catalán, voluntaria o involuntariamente, el gobierno de Madrid me diga que me paguen en la Generalitat y ésta, a su vez, me conteste que los dineros, mi cotización de toda la vida, se los han quedado "los españoles" y que es a ellos a los que tengo que reclamar.
O sea, que me puedo encontrar sin pensión y lleno de achaques, salvo que, cinco minutos antes de que los políticos se líen a bofetadas, me vuelva a censar en mi Galicia natal de la que partí hace muchos años, o me vaya a la Andalucía de mi santa esposa, donde tengo desde hace muchos años mi segundo hogar. Y aun así, más de uno me pondrá a parir por catalán o por traidor, según el lugar en que lleve a descansar mi desvencijada espalda.