Lo cierto es que hay cuestiones que me aburren soberanamente. Se han instalado en los discursos y en la sociedad y, en realidad, lo único que hacen es distraernos de las verdaderas preguntas que deberíamos hacernos. Me estoy refiriendo a la dicotomía entre lo público y lo privado. Lo importante no es, o no debería ser, quién provee determinado servicio (la Administración o la empresa) sino si éste es bueno o malo y si es accesible a todos. Ese es el foco.
Si pensamos en educación, encontraremos centros buenos y malos en lo público y en lo privado, y en lo que deberíamos fijarnos es en la calidad de los mismos, con independencia de su titularidad. El objetivo tendría que ser trabajar en la excelencia de todos los centros navarros y fomentar el intercambio de experiencias y buenas prácticas entre ellos. En segundo lugar, todos los navarros debemos tener acceso a una educación buena y de calidad. Creo que nadie discute este punto. Ahora bien, ¿Por qué los ciudadanos sin recursos, que no pueden acceder a la enseñanza privada, tienen que verse avocados al pensamiento único? Existe un amplio sector que defiende que la enseñanza pública debe tener unas características concretas: laica, mixta? y trabajan denodadamente porque así sea. Lo que realmente están haciendo es limitar la capacidad de elección a las personas que solo pueden optar al modelo público por razones económicas ¿Es esto sensato? ¿Es justo? En Navarra el sistema de conciertos favorece la libertad de elección para las personas con pocos recursos. Pero, desgraciadamente, algunos grupos políticos ya han anunciado su voluntad de suprimir los conciertos y, conociéndolos, no me cabe duda de que además impondrían su pensamiento a todo el sistema público. Si esto sucediera, perderíamos todos.