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Martes, 28 de febrero de 2017 | 11:14 Leer edición en: ENGLISH
 Quien va a cuidar de las personas en situación de dependencia
04/07/2013 17:10
 

Pilar Rodríguez Rodríguez. Presidenta de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal

Según las últimas estadísticas del IMSERSO, en España hay casi un millón de personas que tienen reconocido el derecho a recibir prestaciones por encontrarse en situación de dependencia. De ellas, el 85% viven en su domicilio y están atendidas fundamentalmente por su familia. Solo un 14% reciben un servicio de atención profesional en el domicilio y un 7% acuden a un centro diurno de atención.

"¿Hasta cuándo las familias (las mujeres) van a poder seguir asumiendo el peso de los cuidados que hoy afrontan?"

 

 Estos datos son congruentes con el conocimiento existente en cuanto a  que las personas que tienen necesidad de apoyos prefieren continuar viviendo en su casa y recibir en ella la atención que necesitan evitando, hasta donde sea posible, verse obligados a trasladarse a una  residencia. Pero lo que no conocemos bien es por qué los servicios profesionales domiciliarios que hoy se ofrecen no parecen tener suficiente atractivo para ellas dada su escasa demanda. Necesitamos poder responder a esta pregunta para reorientar la oferta y  valorar también si las prestaciones de la Ley de Promoción de Autonomía Personal y atención a las situaciones de Dependencia son las adecuadas tal como hoy se prestan o hay que realizar los cambios oportunos.  Porque de ello depende la  respuesta a otra cuestión fundamental: ¿Hasta cuándo las familias (las mujeres) van a poder seguir asumiendo el peso de los cuidados que hoy afrontan?
 
Lograr que la casa y el propio entorno se conviertan en escenarios preferentes de suministro de apoyos y servicios profesionales no está resultando sencillo. Las personas con necesidad de atención que están en su casa, en general, pueden hacerlo gracias a grandes sacrificios y sobrecarga de las familias cuidadoras, con una presencia muy mayoritaria  de las mujeres. 

Un  conjunto de soluciones y no un único servicio
 
Eso ocurre en la mayoría de los países (salvo los que tienen más tradición en el desarrollo de servicios profesionales garantizados como derecho) y, desde luego, también sucede en España, pese a tener una Ley que establece un derecho subjetivo a recibir atención cuando se tiene una situación de dependencia. Por eso, en el seno de los países avanzados en políticas sociales se realizan análisis críticos y se buscan alternativas viables que hagan posible vivir en casa mediante una oferta y suministro de servicios de calidad que se complementen con el apoyo familiar y que se adapten a las necesidades de atención de las personas que tienen una situación de fragilidad o dependencia, que sean sostenibles económicamente y que, además, se ajusten realmente a lo que ellas y sus familias desean.
 
Las recomendaciones de los expertos y de los organismos internacionales pasan por ofrecer  un conjunto de soluciones en diferentes ámbitos y no un único servicio: propiciar entornos amigables que incluyan a todas las personas; disponer de viviendas que puedan adaptarse a la situación concreta de la discapacidad y poder reunir, así, condiciones de accesibilidad y bienestar; favorecer la disponibilidad de productos de apoyo, teleasistencia y otras TIC usables, baratas y accesibles a las personas con necesidades funcionales para desenvolverse en su vida diaria. 
 
Por lo que se refiere a la prestación de servicios de atención, hay que revisar de manera crítica los más tradicionales, como es el de Ayuda a Domicilio (SAD), que hasta hace poco había sido visto como piedra angular para la permanencia en casa y evitar institucionalizaciones no necesarias. Se trata de conocer sus insuficiencias y corregirlas planteando las reorientaciones o reformas que sea preciso emprender para desarrollar nuevas vías y soluciones que sean más acordes a una población con necesidades complejas que es cada día más consciente de sus derechos y más exigente en el ejercicio de su autonomía. 
 

" Por lo que se refiere a la prestación de servicios de atención, hay que revisar los más tradicionales, como es el de Ayuda a Domicilio (SAD), que hasta hace poco había sido visto como piedra angular para la permanencia en casa y evitar institucionalizaciones no necesarias"

Hay que hacer un cambio de enfoque
 
Hacer confluir, pues, la diversidad de áreas que es preciso mejorar y articular para conseguir una buena atención (los servicios profesionales de atención domiciliaria social y sanitaria, la coordinación entre ambos sectores, el desarrollo de nuevos servicios de proximidad, las adaptaciones del hogar y productos de apoyo, una nueva política en materia de vivienda, la idoneidad de las prestaciones económicas, el papel de las personas cuidadoras de la red informal, un apoyo eficaz a las familias…) requiere de un análisis en profundidad sobre lo que hacemos y compararlo también con las innovaciones que se están produciendo en otros países con más tradición en políticas sociales. 
 
Tenemos que acabar de romper en España la dicotomía con que hoy se contempla la atención a las personas que tienen necesidad de apoyos y cuidados permanentes. No es posible que éstos se afronten, sobre todo cuando la dependencia es importante, exclusivamente con servicios profesionales, pero tampoco es justo pretender que sean las familias las que soporten a su exclusivo cargo el peso de los cuidados. Y, además de injusto, es muy improbable que puedan seguir asumiéndolo en el futuro. La dinámica demográfica española (cada vez menos nacimientos) y la incorporación generalizada de las mujeres al trabajo dibujan una perspectiva muy diferente a la actual, cuando la mayoría de las personas que están cuidando son mujeres de 58 años de media, la mayoría amas de casa. 
 
En consecuencia, hay que hacer un cambio de enfoque y considerar necesarios y complementarios tanto los apoyos familiares como los servicios profesionales de atención. El desarrollo de éstos últimos  es muy conveniente impulsarlos por un triple motivo: a) porque ofrecen a las personas que tienen una situación de dependencia, así como  a sus familias cuidadoras una atención de calidad sin menoscabo de principios como la salvaguarda de su autonomía personal; b) porque hay evidencia de que los costes de los sistemas de apoyo y atención integral y coordinada en el medio comunitario resultan más costoefectivos que los que se prestan en las instituciones; y c) porque el desarrollo de estos servicios de proximidad tienen gran capacidad de generar riqueza y empleo estable y no deslocalizable. 
 

"No es posible que éstos se afronten, sobre todo cuando la dependencia es importante, exclusivamente con servicios profesionales, pero tampoco es justo pretender que sean las familias las que soporten a su exclusivo cargo el peso de los cuidados"

Es necesario el desarrollo de un debate

Para conseguirlo es necesario el desarrollo de un  debate sereno desde las diferentes perspectivas (Administraciones Públicas, proveedores de servicios, organizaciones representativas de personas mayores y personas con discapacidad), porque solo así lograremos responder conjuntamente a dos de nuestros principales desafíos como sociedad: ofrecer servicios que promuevan el bienestar de las personas con discapacidad o dependencia y encontrar nuevos yacimientos de empleo y riqueza. 


#Pilar Rodriguez. Presidenta de la Fundación Pilares Experta en políticas sociales y dependencia, ha desarrollado su trayectoria profesional en ámbitos de planificación, investigación y aplicación de políticas, fundamentalmente en el IMSERSO y cuenta con más de 100 publicaciones..También ha desempeñado cargos en la gestión de políticas públicas, como Directora General y Consejera de Bienestar Social en Asturias y como Directora General del IMSERSO..En estos momentos es Vicepresidenta de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y Presidenta de la Fundación Pilares de Autonomía Personal, desde donde promueve el avance en la calidad de vida de las personas mediante la aplicación del modelo de atención integral y centrada en las personas.

 

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