lunes, 21 de agosto de 2017
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Redacción

 ¿Qué futuro les espera a los más débiles?

 

Francisco Lorenzo. Coordinador del Equipo de Estudios de Cáritas Española

La crisis que nos acompaña desde finales de 2008 muestra, sin pudor alguno, los efectos más inmediatos para aquellos que la padecen. Pero, de forma similar, oculta una serie de consecuencias igualmente graves que parecen pasar desapercibidas para la opinión pública.


Sobre la mesa, se ha puesto en distintas ocasiones el incremento de la desigualdad estructural ocasionado en este tiempo en nuestro país. Mientras que el crecimiento correspondiente a los hogares más ricos ha sido el mayor de toda la población, desde 2006 los ingresos de la población con rentas más bajas han caído cerca de un 5% en términos reales cada año.

También, en informes especializados, se ha incidido sobre el proceso generalizado de empobrecimiento que se ha dado en nuestro país desde el comienzo de la crisis. Si analizamos la evolución de la renta media desde 2007, observamos que ésta ha caído un 4%, mientras que los precios se han incrementado en un 10%, lo cual supone un deterioro de las rentas sin parangón en las últimas décadas.
Las causas de este descenso son por todos conocidas:
? La destrucción de empleo y la moderación salarial.
? Algunos de los cambios en las prestaciones sociales como la reducción de las cuantías de la prestación contributiva de desempleo o las mayores exigencias para percibir el subsidio de desempleo.
? Y el aumento de algunos impuestos (por ejemplo, incremento de los tipos del IVA).
Asistimos a la transformación del empleo
Con una tasa de paro superior al 27%, hemos experimentado una caída durante la crisis de más de 3,5 millones en el volumen de ocupación. Pero además de ser un problema severo en términos cuantitativos, la naturaleza de este paro le da un significado diferencial. Principalmente por las siguientes características:
? La tasa de paro del 55% para los menores de 25 años no tiene parangón alguno en los países de nuestro entorno.
? El porcentaje de desempleados de larga duración (1 año o más) es superior al 55%.
? La tasa de paro de la persona principal del hogar se ha disparado del 6% (2007), hasta el 22,5% (2013).
? Los hogares en los que todos los activos están sin trabajo pasan del 2,5% al 11% del total de hogares (es decir, ante los 380.000 hogares en esa situación antes de la crisis pasamos a 1,8 millones a principios de 2013).

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Inscrita en el Registro Mercantil de Barcelona al tomo 39.480,
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