El pasado 23 de junio, los ciudadanos británicos decidieron por un escaso margen (absurdamente escaso ante la resolución que se tomaba) salir de la Unión Europea. El referéndum, con un 52% de votos a favor, estuvo marcado por una campaña alimentada por la exaltación de los peores sentimientos que pueden mover a las personas.
Como tantas veces hemos visto en nuestro país, España, los políticos nacionalistas dijeron a los ciudadanos que su independencia y su libertad estaban siendo secuestradas. Que su bienestar y su riqueza estaban siendo administradas por extranjeros que las malgastaban o que las robaban. Que su vida sería mucho mejor sin compartir y que abandonar al resto de los europeos les iba a garantizar, cómo no, un futuro dorado, sin estrecheces ni sobresaltos.
A lo largo de estas últimas semanas hemos visto como la realidad se está imponiendo evidenciando la imposibilidad de desentenderse de los vecinos en un mundo fuertemente interconectado. Las consecuencias no han hecho más que entreverse: Theresa May ha asumido el cargo de primera ministra en sustitución del dimisionario David Cameron; las denuncias por actos racistas han aumentado un 57% tras el referéndum según la policía británica y más de 4 millones de personas han firmado una petición para que el Parlamento Británico discuta la posibilidad de celebrar un segundo referéndum.
Pero además, el 'brexit' marca el inicio de un periodo de gran incertidumbre por cómo serán a partir de ahora las relaciones entre las economías del Reino Unido con Europa y también la de los británicos con el resto del mundo. Antes y después del polémico referéndum, diferentes economistas y entidades han expresado sus temores y han publicado estudios sobre el impacto de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. La mayoría de ellos coinciden en determinar que las consecuencias económicas del 'Brexit' serán negativas, en primer lugar para la economía británica pero también afectará directamente a otras economías en función del grado de interdependencia que las vincule al Reino Unido.