jueves, 17 de agosto de 2017
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Carmen P. Flores

La recesión que viene... o no

Directora de TEJ. Periodista


La liberación financiera de Estados Unidos, y un conjunto de países europeos próximos a la economía de EEUU, especialmente el Reino Unido, fue consecuencia de la globalización económico-financiera de los años ochenta. La reducción de las tasas de interés, a partir del 2002 y la supresión de la ley Glass-Stegall, tres años antes, resultaron ser los elementos clave para que arraigara. A principios del siglo XXI un nuevo modelo financiero internacional fue el desencadenante de la crisis 2008-2009. Hecho en el que los especialistas más prestigiosos del mundo económico están todos de acuerdo.



La tan nombrada crisis tuvo su origen en Estados Unidos cuando el banco de inversiones Lehman Brothers se declaró en bancarrota, precisamente cuando nadie pensaba que esto pudiera suceder. El famoso descalabro se transmitió rápidamente a Europa y a otras zonas del mundo, contaminándose "virtualmente" todos los compartimentos del sistema financiero. Los gobiernos de Bush y Obama, respectivamente, reaccionaron rápidamente, pero las consecuencias para la economía global fueron terribles -en algunos casos siguen siéndolas- debido a la doble recesión que se inició en el 2012 en España, Reino Unido, Italia y otros países europeos (Grecia continua inmersa en ella), con unas políticas de ajustes inhumanos que incluían sobre todo costes laborales dramáticos y además de reversión desesperadamente lenta.

La crisis del 2008, también llamada la Gran Recesión, ha sido considerada como la más grande de la historia, incluso para algunos especialistas, que la consideran superior a la de los años 30, también conocida como la Gran Depresión. Fue una crisis financiera de tal naturaleza, que no solo afectó a EE.UU, como la de los años 30, sino que esta vez trasladó sus efectos negativos a Europa y Japón con un fortísimo impacto en las economías emergentes.


CRÉDITOS HIPOTECARIOS


En la crisis del 2008, el problema lo crearon los créditos hipotecarios norteamericanos que se habían convertido en obligaciones estructurales y además se habían negociado en los mercados financieros de todo el mundo. Eso quería decir, que todos los que tenían obligaciones estructurales eran sospechosos de tener problemas financieros. Al final del desdichado periplo las sospechas financieras desataron la muerte de la confianza.


No obstante, hay grandes diferencias entre las dos grandes crisis. Por ejemplo, las autoridades no repitieron los mismos errores de la Gran Depresión: los bancos centrales sí inyectaron liquidez y los gobiernos aumentaron el gasto,


Los consejos de Keynes en la ‘La teoría general del 1936’, y Milton Friedman y Anna Schwartz en la ‘Historia monetaria de Estados Unidos’ fueron tenidas en cuenta.


En la actualidad, cuando los gobernantes, los expertos financieros y algunos partidos políticos explican que lo peor ha pasado, que se está remontando la crisis, algunos economistas hablan de que lo peor está aún por llegar. Según se deduce del último informe sobre comercio, publicado por UNCTAD, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, advierte de que nuevos peligros que están muy cercanos. Como ocurrió en el 2010, se trataría de una crisis de deuda, pero que el alcance puede ser mayor, ya que afecta a un gran número de países en vía de desarrollo, con economías vulnerables.


El editor de economía de The Telegraph, Ambrose Evans, anunciaba que la tercera ola de la depresión global está por llegar. La repercusión será mucho más dura que en las anteriores ocasiones, incluso afirma que “lo de Lehman Brothers o Grecia puede ser una broma a su lado”. Según el editor, esta posible nueva crisis puede ser definitiva para el capitalismo globalizado.


En los últimos años, se ha venido avisando sobre la fragilidad financiera en las economías emergentes como consecuencia de una avalancha de flujo financieros y créditos baratos que vienen produciéndose desde el 2009.

Para otros economistas, todavía optimistas, los tiempos han cambiado y lo que se ha conocido como la Gran Recesión es un mal sueño del que se han despertado ya muchos países.

Ante tanta duda teórica, nuestro TEJ ha decidido exponer ante sus lectores las opiniones de especialistas de uno y otro bando para que, con sus lecturas, cada uno de nosotros saque sus propias consecuencias. Estamos seguros que después de empaparse de las opiniones de estos articulistas prestigiosos Vds. van a sentirse mejor más informados que antes de la anunciada venida este nuevo diluvio financiero.

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