lunes, 3 de agosto de 2020
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TTIP

En este número

Por si alguien no se había enterado gracias a la enorme difusión realizada los medios de comunicación de masas de la visita la Comisaria de Comercio de la Unión Europea Cecilia Malmström el pasado 6 de marzo a España, me he atrevido a recopilar en un sólo artículo la actividad promocional del TTIP entre sus devotos.

Sol Sánchez Maroto. Presidenta de ATTAC España*

 

El Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones, más conocido como TTIP por sus siglas en inglés, se empezó a negociar oficialmente en Junio de 2013 entre EE.UU y la UE, y pretende crear la mayor zona de libre comercio del planeta: ochocientos millones de consumidores, casi la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, y un tercio del comercio global.

 
Se incrementa la lucha contra la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP), el polémico acuerdo comercial que está siendo negociado entre la UE y los EE.UU a puerta cerrada. A medida que más y más europeos se enteran de la amenaza que representa el TTIP para el empleo, los servicios públicos, la seguridad alimentaria, el medio ambiente y la propia democracia, la campaña masiva en su contra está adquiriendo impulso. Las fuerzas que promueven el TTIP están en retirada.
A pesar de no haberse implementado todavía, el tratado de libre comercio que están negociando Estados Unidos y la Unión Europea (TTIP) es ya una reliquia de la teoría económica dominante. Con él tratan de vendernos que la globalización es el fin de la historia, que la competencia es el modo más eficiente de organizar una economía y que para generar bienestar y empleo, hay que crecer. Bien, estos tres dogmas son sencillamente erróneos y por tanto, el problema del TTIP no es de matiz, es de raíz. El TTIP va en dirección opuesta a las demandas de la mayoría de la sociedad. Repasemos pues los principales mitos del TTIP y presentemos las alternativas ecosociales hacia un modelo económico basado en, por qué no, una cooperación transatlántica posible, justa y sostenible.
Junto con el gobierno de Estados Unidos, la Comisión Europea está preparando el mayor ataque a las normas, la seguridad y la salud de los ciudadanos europeos a través de la famosa Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión, la TTIP. Se representará a la Unión Europea, con derecho a negociar en nombre de los Estados Miembros.

 

La Unión Europea, con más de quinientos millones de habitantes, es la mayor economía mundial y la primera potencia comercial. Con apenas el 7% de la población mundial, genera más de la cuarta parte de la riqueza mundial. Sin embargo, las políticas de "austericidio" aplicadas en la UE han dado lugar a que sea también la zona económica donde mayor ha sido el impacto de la crisis, convirtiéndose en la región con menor capacidad de crecimiento, con más destrucción de empleo y con mayor aumento de riesgo de pobreza y desigualdad.
Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EE.UU) siguen adelante con la opaca negociación del Tratado Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP en sus siglas en inglés), un acuerdo ideado no para el bienestar de la ciudadanía de ambas zonas sino para mayor beneficio e impunidad de las grandes corporaciones multinacionales. Impunidad, sí, porque buena parte de lo que se esconde en ese pacto del capital tiene que ver con limitar, cuando no acabar, con las restricciones legales que le someten al control de los Estados. Dicho de otro modo, se trata de eliminar las protecciones que hoy amparan, mal que bien, a las personas, en sus distintas facetas: como consumidores, como trabajadores, como usuarios de bienes y servicios.
Dos acuerdos de libre comercio están actualmente sobre la mesa: el Tratado Transatlántico de Libre Comercio e Inversiones (TTIP) -entre la Unión Europea y Estados Unidos- y el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA), entre la UE y Canadá. El CETA ya está firmado pero todavía no ratificado, y el acuerdo con los Estados Unidos está negociándose. Si estos acuerdos se aplican, constituirán un cataclismo para nuestras sociedades.

Marc Botenga. Periodista

 

El TTIP, tratado de libre comercio que estás negociando actualmente la Unión Europea y los Estados Unidos, tendrá graves consecuencias (si se hace realidad) sobre nuestra calidad de vida y la democracia. Nada de sorprendente, en tal sentido, que más de un millón y medio de personas hayan firmado en Bélgica una petición que exige parar las negociaciones sobre el TTIP

Carmen P. Flores. Periodista
  
En julio de 2013 se iniciaron formalmente las negociaciones del denominado "Transatlantic Trade and Investment Partnership" (TTIP) o "Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión (ATCI)". Este acuerdo contempla una serie de medidas que "faciliten" el comercio y la inversión entre la Unión Europea y Estados Unidos. Se trata de un acuerdo histórico dadas las dimensiones que hoy por hoy entraña (alrededor de la mitad del PIB y el comercio mundial, medido a precios reales, esto es, excluyendo la inflación, con los World Development Indicators (para 2013).
Europa trata de salir, despacio, de la Gran Depresión iniciada tras la caída de Lehman en 2008. Los historiadores sin duda calificaran este período económico vivido por el continente como el más duro tras los años 30 del siglo pasado. Una etapa muy difícil, agravada por una política económica profundamente errática y un diseño del gobierno de la zona euro irracional y que ha alargado la crisis y el sufrimiento de muchos ciudadanos y ciudadanas mucho más que en otros bloques económicos del planeta.

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