martes, 21 de noviembre de 2017
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< ver número completo: Transparencia
Antonio Pacheco

"La sociedad de la transparencia", comentario del libro de Byung-Chul Han

Filósofo aficionado


Transparencia, es una palabra muy de moda últimamente. Así, de pronto, parece un término positivo que evoca a otros como sinceridad, verdad, honradez, virtud incluso... estirando mucho el término. Su opuesto, opacidad, vendría a tener un significado peyorativo cuando se le asocia a ocultación, falsedad, encubrimiento... mentira. La transparencia imposibilita el engaño, da la cara, es sinónimo de honradez ¿O no? El filósofo alemán, al igual que hace con la obra ya comentada, nos demuestra que las cosas no son tan simples como parecen y que al igual que el exceso de positividad tenía su lado tenebroso y patológico también la transparencia posee su lado "oscuro".


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"El tiempo se convierte en transparente cuando se nivela como la sucesión de un presente disponible. También el futuro se positiva como presente optimado. El tiempo transparente es un tiempo carente de todo destino y evento. Las imágenes se hacen transparentes cuando, liberadas de toda dramaturgia, coreografía y escenografía, de toda profundidad hermenéutica, de todo sentido, se vuelven pornográficas. Pornografía es el contacto inmediato entre la imagen y el ojo. Las cosas se tornan transparentes cuando se despojan de su singularidad y se expresan completamente en la dimensión del precio. El dinero, que todo lo hace comparable con todo, suprime cualquier rasgo de lo inconmensurable, cualquier singularidad de las cosas. La sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual".


Queda claro que el término "transparencia" posee unas connotaciones, en la interpretación de B.C. Han mucho más ricas, complejas e insospechadas de lo que a primera vista parece. El libro tras un potente arranque se desliga del habitual uso del término para llevarnos rápidamente a otros lugares, a las profundas aguas del mar abierto donde el filósofo alemán se desenvuelve como si hubiera nacido en ellas. Lo admite, tras leer el primer y breve capítulo, este lector, cual púgil, se sintió al borde del KO técnico. Si la obra anterior brillaba en significados esta ya resulta desbordante, si uno de los objetivos del pensamiento y la filosofía en particular consiste en el establecimiento de nexos de unión entre diferentes informaciones y datos aparentemente inconexos, la creación de sentido y significado que arrojen nueva luz y otorgan sentido allí donde no parecía haberlo, el autor, profesor de la Universidad de las Artes de Berlín, nos ofrece una lección verdaderamente magistral en esta pequeña obra.


No asocia la transparencia con ninguna virtud


Así veremos cómo se entremezclan términos como capitalismo, transparencia, positividad, exposición, pornografía, aceleración, intimidad, información, revelación... y finalmente control. Cada uno de los pequeños capítulos en los que se divide este pequeño ensayo, que no llega a las 100 páginas, analiza un aspecto de la sociedad actual en relación con un determinado epíteto y muestra el camino lógico que ha seguido el autor para llegar a sus conclusiones, si un servidor fuera un lector más ducho en obras filosóficas me parecería que algunas de ellas son verdaderamente brillantes, como por supuesto no lo soy he de aseverar tal cosa con bastante precaución ;-)



Las imágenes se hacen transparentes cuando, liberadas de toda dramaturgia, coreografía y escenografía, de toda profundidad hermenéutica, de todo sentido, se vuelven pornográficas



Preciosa me parece, por ejemplo, su apología del misterio en la palabra en contraposición a la simple información seca y desnuda... signo de "transparencia":


"La capa figurada erotiza la palabra, elevándola a la condición de un objeto de deseo. La palabra actúa con mayor poder de seducción cuando está revestida figurativamente. La negatividad de la reconditez transforma la hermenéutica en una erótica. Descubrir y descifrar se realizan como un desvelamiento agradable. En cambio, la información es desnuda. La desnudez de la palabra le quita todo encanto, la allana".


Defensa enconada del misterio, de la ocultación... no con fines malignos e interesados, sino para dotar a aquello que se oculta de una mayor grandeza y significado. Defensa también del espacio íntimo, del no revelarlo todo, de la necesidad del velado que ha de ser descubierto a través del esfuerzo de interpretación, defensa de la toma de distancia, del distanciamiento necesario... la transparencia, tomada en el sentido que lo hace el autor es sinónimo de igualación, mecanicismo, pérdida de significado, positividad forzada, algo plano y romo, sin aristas cortantes... pero también sin profundidad, soso y pobre. No..., de ninguna forma Byung-Chul Han asocia en su ensayo la transparencia con ninguna virtud, con ningún bien intrínseco. De forma, harto discutible también, defiende veladamente incluso la ocultación en la estrategia política ya que la total transparencia impide toda estrategia, nos hace entrar en el terreno de la "postpolítica"... de la simple administración tecnocrática fría, calculadora y aséptica.


Derivado de la transparencia, lo más importante: el control


El libro, tras todo un viaje intelectual en el que asistiremos a las más insospechadas consecuencias y significados del término central del mismo, desemboca en su predicción para el futuro... si capítulo a capítulo ha ido revelando aspectos de la sociedad actual en relación con la transparencia, aspectos tales como la exposición y evidencia, la pornografía (no en sentido puramente sexual sino como término amplio de la sociedad-espectáculo superficial), la aceleración (otro resultado indeseable de la superficialidad y falta de profundidad), la intimidad y la revelación; el libro se enzarza en su conclusión en el tema más importante de todos los derivados de la transparencia, el control.


Transparentmoney


Fue el filósofo británico Jeremy Benthan quien imaginó una penitenciaría muy especial dedicada no solamente al castigo y la defensa de la sociedad ante los elementos criminales, sino también a la reeducación de los mismos. Llamó a la misma "panóptico", palabra derivada del término griego pan "todo" y óptico "visión". La misma consistía en una serie de celdas, incomunicadas entre sí, que quedaban expuestas ante un patio central donde se erigía una construcción de vigilancia. Dicha construcción estaba ocupada permanentemente por carceleros que sometían a los presos a una vigilancia constante, noche y día, y sin que los mismos, y esto era lo más importante, pudieran saber en ningún momento cuando se los vigilaba y cuando no.


Los vigilantes tenían ante sí las celdas de los presos pero estos nunca sabían cuando les estaban mirando. La idea de Jeremy, que era un buen hombre, padre del utilitarismo filosófico y en modo alguno un sádico, era que esa presión de vigilancia constante terminase por crear en los reclusos unos hábitos de vida virtuosa que permitiría su posterior reinserción en la sociedad con garantías de éxito... Ni que decir tiene que el objetivo no se vio cumplido, aunque Benthan consiguió algo que en realidad no pretendía, que su diseño de penitenciaría fuese copiado no solamente en las prisiones, sino también en manicomios, hospitales, colegios, fábricas... allí donde se considere necesaria la vigilancia, debido a la economía de medios que proporciona el diseño.


El globo entero se desarrolla en un gran panóptico


La sociedad de hoy a través de Internet, las redes sociales, las cámaras de vigilancia omnipresentes por todas partes y demás artilugios ha hecho realidad no solamente el panóptico imaginado por Bentham, sino incluso el sistema de vigilancia del "Gran Hermano" imaginado por George Orwell en su excelente novela 1.984... Más aún, esos sistemas de vigilancia unidireccional y asimétrica en la que unos pocos vigilan a muchos ha sido mejorado por la actual sociedad de control, o que deriva hacia el mismo, una sociedad en la que no solamente en aras de la transparencia el poderoso vigila desde arriba... sino que él mismo es cada vez más vigilado desde abajo, y además donde no se impone la vigilancia de forma coactiva como en los modelos de Benthan y las cámaras imaginadas por Orwell sino que son los mismos vigilados los que voluntariamente se someten a la vigilancia a cambio de a su vez vigilar a otros... Al igual que en la sociedad del cansancio, fruto del exceso de positividad autoimpuesto donde cada individuo se erigía en su propio dictador personal, bajo la ilusión de la libertad, en la sociedad de la transparencia cada individuo se somete voluntariamente a la vigilancia, bajo la ilusión de un mayor control.



Bajo la ilusión de la libertad, en la sociedad de la transparencia cada individuo se somete voluntariamente a la vigilancia, bajo la ilusión de un mayor control. A sabiendas, contribuimos al panóptico digital, en la medida en que nos desnudamos y exponemos



"Hoy, el globo entero se desarrolla en pos de formar un gran panóptico. No hay ningún afuera del panóptico. Este se hace total. Ningún muro separa el adentro y el afuera. Google y las redes sociales, que se presentan como espacios de la libertad, adoptan formas panópticas. Hoy, contra lo que se supone normalmente, la vigilancia no se realiza como un ataque a la libertad. Más bien, cada uno se entrega voluntariamente a la mirada panóptica. A sabiendas, contribuimos al panóptico digital, en la medida en que nos desnudamos y exponemos".


Lo mejor: Otra obra breve pero densa, semejante a las pastillas de caldo concentrado o a esa comida deshidratada, aparentemente incomestible, que consumen los astronautas que tras añadirle agua caliente convierte esas secas porciones en apetitosos platos... Han aporta la materia sólida y aparentemente muerta, el líquido y la vida en forma de pensamiento ya la tiene que poner el lector. Es interesante leer al autor alemán y recrearse una y otra vez en sus apetitosos textos comprimidos, pletóricos de ideas, eso sí, el tiempo que se ahorra en leer las breves extensiones de sus trabajos en relación con la obra de otros filósofos, habrá que dedicarse a la relectura e interpretación, vale la pena.


Lo peor: Lectores no habituados a los temas filosóficos abstenerse, aquellos más versados y expertos quizás prefieran ya obras de más envergadura... Por mi parte he disfrutado de la aventura intelectual propuesta por este extraño filósofo, seguiré sus próximas publicaciones con atención. A pesar de todas sus virtudes y a riesgo de resultar machacón me parecen libros demasiado caros teniendo en cuenta los tiempos en los que estamos, su "aparente", y subrayo lo de aparente, mala relación calidad-precio desalentará a más de un lector.



Antonio Pacheco es autor del blog unlibroenmimochila.blogspot.com y bloguero autodidacta



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