jueves, 21 de septiembre de 2017
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Albert Puig. Doctor en Economía

Muy a menudo, cuando se habla de crisis energética, se acostumbra a pensar en un agotamiento cuantitativo de las fuentes de energía primarias (por ejemplo, el petróleo). Sin embargo, la crisis energética a la que "realmente" nos enfrentamos va más allá de lo anterior. Resulta más ajustado definir el escenario actual como el de la crisis del modelo energético vigente en los dos últimos siglos. Es decir, lo que está en crisis es el modelo energético basado en las energías de origen fósil, se acaben o no algunas de ellas.

Un modelo energético se define como el conjunto de fuentes de energías primarias, secundarias y finales, además de las actividades de conservación y difusión que emplea una sociedad determinada en un proceso histórico determinado. Esta definición incluye, por lo tanto, elementos técnicos (tecnología, infraestructuras,?) necesarios para transformar la energía primaria en energía final útil pero también, y de forma mucho más relevante de lo que habitualmente se suele considerar, elementos vinculados al tipo de organización social y a las relaciones de poder que se establezcan en la misma.

Desde esta perspectiva, un modelo energético se consolida como hegemónico cuando es el que mejor se adapta al modelo social dominante y entrará en crisis cuando esta adecuación deje de tener lugar. Esto nos conduce al concepto de transición energética la cual se inicia cuando el modelo energético hegemónico deja de ser aceptado por la sociedad y se acaba cuando otro modelo energético -posible técnicamente y económicamente- se acopla a los nuevos valores emergentes.

En este sentido, lo que se ha producido en las últimas décadas, al menos en los países occidentales, es un cambio en esos valores al hacerse evidente la insostenibilidad ecológica del modelo energético que ha sido el dominante a lo largo de los últimos doscientos años y que se ha basado en fuentes primarias de origen fósil (hidrocarburos, carbón y uranio). Este desajuste entre valores sociales y modelo energético debe conllevar el inicio de una transición energéticahacia un modelo basado en fuentes de energía primarias renovables.

La fuente de energía renovable nunca se agota

Una fuente de energía renovable es una fuente primaria que nunca se agota, a diferencia de las de origen fósil. Entre ellas destacan, el sol (solar), el aire (eólica), el agua (saltos de agua en los ríos -hidroeléctrica- y las olas del mar -mareomotriz-), el calor de la tierra (geotérmica) y diversos tipos de biomasa (que, en sentido amplio, irían desde la leña hasta algunos biocombustibles).Un elemento importante de estas fuentes, y a tener muy en cuanta en la configuración del modelo energético que de ellas se pudiera derivar, es que en mayor o menor medida se trata de bienes públicos (el sol y aire los que más, la biomasa la que menos) sobre los que, en principio, no se pueden delimitar derechos de propiedad.

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