viernes, 20 de octubre de 2017
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Joaquin Solana Oliver

¿A las puertas de una nueva recesión? Reflexiones y propuestas para un mundo mejor

Profesor de Administración y Dirección de Empresas en la Universitat Abat Oliba CEU


La pregunta del título de este texto, tiene, sin duda una respuesta afirmativa. , tendremos una nueva recesión, pero el problema es cuándo la percibiremos, en qué momento cambiarán las expectativas y entraremos en otra fase de caída del ciclo económico, una vez más y aparentemente por sorpresa.



No se pretende aquí utilizar un argumento oportunista, ofreciendo una respuesta sin riesgo alguno y que, al mismo tiempo, no ofrezca ninguna ayuda, por su indefinición. Se trata de reflexionar y valorar sobre una situación que a todos nos afecta y en la que, si bien la economía explica y ofrece soluciones preventivas, la política pone acentos en aspectos que no siempre son racionales y deseables.

Lo anterior, la combinación de la economía con la política es un área muy controvertida. El político, para justificar sus decisiones, e incluso su interpretación de la realidad, utiliza análisis y categorías que pretende novedosas y originales. 

Una situación que John Maynard Keynes en la década de los 30 del siglo XX, ya señaló al escribir en su ‘Teoría general’: “Las ideas de los economistas y los filósofos políticos, tanto cuando son correctas, como cuando no lo son, son más poderosas de lo que comúnmente se cree. De hecho, pocas otras cosas rigen el mundo. Los hombres prácticos que se creen totalmente exentos de cualquier influencia intelectual son usualmente esclavos de algún economista difunto”.


Con la cita anterior se ponen de manifiesto los poderosos “anclajes culturales” de todo tipo que influyen en las políticas, en las decisiones y en la fijación de prioridades en nuestra sociedad.


Volviendo al inicio del artículo, sobre la recurrencia de las crisis, podemos afirmar que estas se dan y se darán en el futuro, a pesar de los esfuerzos en políticas anti-cíclicas, y de aquellos que a finales de los 90 vaticinaron el fin de los ciclos económicos, algo que chocó de lleno con la realidad surgida de la llamada “crisis de las puntocom”.


LAS FLUCTUACIONES CÍCLICAS SON INSEPARABLES DEL MERCADO


Durante la eclosión del uso de Internet, con la posibilidad de obtener información en tiempo real de los acontecimientos y de las tendencias, llegó a cuestionarse que en el futuro existieran ciclos. La simple mención de los riesgos cíclicos, para una empresa, era considerada como algo del pasado que casi descalificaba a quien se atrevía a mentarlos.


Como contraste a lo anterior, a esas creencias que daban a los ciclos por acabados, conviene reproducir las palabras del profesor Alfredo Pastor, quien en el capítulo 9 de su excelente libro ‘La ciencia humilde. Economía para ciudadanos’, escribe lo siguiente en alusión a las fluctuaciones de la economía: “Al hablar de la marcha de la economía a corto plazo partimos del supuesto de que las fluctuaciones cíclicas son inseparables del normal funcionamiento de una economía de mercado…”


Esas fluctuaciones tienen su origen en muchas causas, pensemos en las llamadas burbujas especulativas, en su momento, las valoraciones disparatadas de las empresas vinculadas a Internet, sin olvidar la irracionalidad de los precios asignados a productos financieros que, bajo una fórmula sofisticada de cálculo, aparentemente técnico, escondían un sinsentido que ni los agentes económicos querían ver, y menos las autoridades, para no estropear el crecimiento. En el caso de España, llegó a decirse que su economía estaba a salvo y “jugaba en la Champions”.


Evitaremos al lector el repaso de la reciente y, hasta el momento, última crisis financiera, la iniciada en 2007 en los Estados Unidos por las llamadas hipotecas sub-prime” y sus consecuencias posteriores, que aceleraron un proceso expansivo exageradoque llevó a la economía española a una situación muy próxima al rescate. En el caso de la burbuja inmobiliaria y financiera reciente de la economía española, es conveniente destacar que, en su gestación, los signos de irracionalidad eran evidentes, los precios de los activos entraban en una desproporción con las rentas de la mayor parte de la población, algo que no parecía importar demasiado ni a las autoridades económicas ni a los reguladores.


LA CRISIS NO HA SIDO SUPERADA EN ESPAÑA


Al principio del texto, al afirmar que, efectivamente, tendremos otra recesión, lo único que se pretendía era recordar el carácter cíclico de la economía de mercado. Es algo a lo que los economistas académicos y los estudiosos de la historia económica han dedicado esfuerzos, a fin de poder recomendar a los gobernantes, medidas de política económicaque permitieran moderar sino eliminar las fluctuaciones (mediante las llamadas políticas anti-cíclicas).

Otra precisión que debe hacerse es sobre el final de la crisis reciente, en especial en el caso de España, es si puede considerarse definitivamente superada.

Si nos basamos en las magnitudes macro, en concreto en el PIB, creciendo al 3 por ciento y con revisiones al alza para la cifra total del año 2017, parecería que lo peor hubiera pasado ya. Y en parte, es cierto si pensamos en los recortes presupuestarios para reducir los abultados déficits de las administraciones públicas y el desapalancamiento financiero del sector privado, que tuvo que acometerse de forma urgente para evitar el rescate del país.


Por otro lado, la todavía elevada tasa de desempleo, de un 17 por ciento y un mercado laboral con excesiva temporalidad no parecen indicar que se haya salido de la crisis. Aunque nos hallemos en fase de recuperación, el camino por recorrer es todavía muy largo y lleno de retos, en especial en aspectos estructurales, de incorporación de los jóvenes al mercado laboral y de retención de los de más edad para evitar el desempleo de larga duración, en un sistema productivo que necesita talento y criterio.


Precisamente, por el carácter cíclico de la economía han perdido actualidad muchos vaticinios de conocidos economistas que auguraban una verdadera catástrofe. Quizá sea oportuno aquí, recordar el libro del profesor John Allen Paulos, ‘Un matemático lee el periódico’, en el que muestra la cantidad de cuestiones que se publican y que no se cumplen ni se verifican jamás. En especial, cuando se hace referencia a datos, pero esa es quizá la suerte, abrir un periódico y como dice el citado autor “por eso los periódicos serán siempre portadores de novedades y siempre contendrán un elemento de aventura…”.


Desde un punto de vista de sensaciones, alejado en principio de la metodología de los economistas, nuestro entorno inmediato muestra hoy, a mitad de 2017, algunas tendencias que recuerdan momentos en que la economía española avanzaba por la decidida senda del crecimiento y existía confianza, pero también se alimentaban fuertes desequilibrios.


CREAR UNA NOVA FORMA DE GOBERNANZA


Tras años de una situación macroeconómica con muchos desequilibrios y recesión, la actualidad refleja datos para el optimismo, una temporada turística excelente, creciente matriculación de vehículos, venta de viviendas, inversiones productivas y unas buenas expectativas generales que generan confianza, así lo reconocen instancias como la Unión Europea o el Fondo Monetario Internacional.


Pero, al mismo tiempo, desde una óptica ciudadana asistimos a señales ya conocidas de antes y que derivaron tras varios años, en una situación problemática. Por ejemplo, hoy presenciamos el aumento de matriculaciones de vehículos, muchos de ellos de gran cilindrada y gama alta, al mismo tiempo en las ciudades, proliferan de forma creciente las agencias de venta de viviendas que ocupan locales en zonas urbanas diversas, con catálogos a la vista de inmuebles de elevado valor. 


Todo ello positivo, nada que pueda objetarse, pero conviene prestar atención al desarrollo del mercado y sus posibles consecuencias.


Al mismo tiempo, en ciudades como Barcelona o Madrid, los alquileres crecen a unos niveles que no son compatibles con los ingresos de muchos profesionales, especialmente jóvenes. Esto último no se resuelve con un retoque en la legislación del IRPF que, cuando se escribe este texto, es motivo de negociación entre partidos y ocupa la atención de los medios, pero tiene un impacto limitado.


Tras esta pequeña exposición de algunas de las características de la crisis reciente de la economía española, se percibe la mejora en el ritmo de crecimiento del PIB. Pero, al mismo tiempo, se observan señales que perciben tensiones en precios (inflación) que dan a entender que una próxima recesión está por venir.  


Pueden pasar unos años, los suficientes, para que una cierta irracionalidad se convierta en normal, en un marco en el que los beneficios del crecimiento no llegan a muchas personas que tras la crisis quedaron muy mermadas en rentas y expectativas de ingresos.


EN ECONOMÍA LO RACIONAL SE CONFUNDE A VECES CON LO IRRACIONAL


Nada de lo anterior es nuevo, en economía lo racional se confunde a veces con lo irracional y de ahí que las euforias y las crisis financieras formen parte de la historia del hombre. En este sentido, sigue siendo útil la obra de Charles P. Kindleberger ‘Manias, Panics, and Crashes: A History of Financial Crises’ publicada en 1978. De esta se imprimen reediciones con mucha regularidad, la última es de 2015. 


Convendría que gobernantes, directivos y financieros la tuvieran cerca para consultar, de vez en cuando y no perder perspectiva histórica y no ocurra otra vez como en el final de los noventa cuando algunos calificaban de obsoleto a quien hablaba de ciclos económicos.


La realidad reciente nos brinda ejemplos de personas que, habiendo estado cerca de las decisiones económicas, por su responsabilidad institucional, sienten la necesidad de explicarse a posteriori, ya sea como un descargo de conciencia, o como una forma de compartir conocimientos derivados de lo vivido. Como ejemplo se pueden destacar dos libros: el de Miguel Ángel Fernández Ordoñez, ‘Economistas, políticos y otros animales’ (publicado en 2016), o el de Miguel Sebastián, ‘La falsa bonanza. Cómo hemos llegado hasta aquí y cómo evitar que se repita’ (2015).

En la empresa privada también se dieron situaciones similares, los Consejos de Administración adoptaban el crecimiento del valor inmobiliario como una nueva normalidad y casi nadie se planteaba escenarios de recesión, o por lo menos no de forma explícita.

Con todo lo anterior, sí parece evidente lo necesario que es crear una nueva forma de gobernanza, tanto para el sector público como para las empresas privadas. Lo que sucedió no fue un fenómeno local, pues numerosas empresas multinacionales y de procedencia diversa, entendían la situación española sin cuestionarse el grado de irracionalidad que albergaba, tanto en valores inmobiliarios, productividad a la baja y salarios al alza.


DEBERÍA HACERSE UN ESFUERZO DE INNOVACIÓN


Quizá, como una propuesta de solución, como prevención ante las fluctuaciones, debería hacerse un esfuerzo de innovación y acercarse a lo que el economista Dani Rodrik (John F. Kennedy School of Government de Harvard) llama Capitalismo 3.0 en uno de sus textos, ‘La paradoja de la globalización, democracia y el futuro de la economía mundial’ (2011).


Rodrik resume los estadios de la economía capitalista en tres:

-Capitalismo 1.0 referido al mundo descrito por Adam Smith, en el que el Estado se limitaría a hacer cumplir la ley con poca intervención en la economía, pues las personas buscando su interés individual, generarían progreso.

- Lo que denomina Capitalismo 2.0, que corresponde al que conocemos como sistema mixto, en el que, a la iniciativa individual se suma la intervención del Estado, mediante políticas redistributivas y de cobertura de necesidades sociales. Es el modelo vigente hoy cuyos retoques se presentan en los programas de los partidos políticos y se debaten en los parlamentos.

-Por Capitalismo 3.0, Dani Rodrik propone un sistema en el que, por lo que a este artículo se refiere, las fluctuaciones quizá podrían reducirse o mitigarse mejorando el bienestar.


Entre otras medidas, Rodrik, nos propone las siguientes:

- Mercados profundamente integrados en sistemas comunes de gobernanza.

- Gobernanza democrática, mediante organizaciones dentro de las naciones Estado.

- Explorar vías alternativas para la prosperidad según los países. Es decir, un mismo modelo de crecimiento no sirve para todos los países y circunstancias.

- Los países tienen derecho a proteger sus propios sistemas sociales, normas e instituciones.

- Ningún país tiene derecho a imponer sus instituciones a otro.

- Los acuerdos económicos internacionales deben ser para la adopción de reglas de tráfico para gestionar la interfaz.

-Los países no democráticos internaciones no pueden contar con los mismos derechos y privilegios, en el orden económico internacional, que las democracias.


La enumeración de las características, que Rodrik atribuye a lo que llama Capitalismo 3.0, pretende aportar posibles herramientas institucionales para paliar y gestionar la próxima recesión. De lo contrario, será como las otras anteriores y se presentará envuelta en categorías nuevas y siempre como una sorpresa, para una población que desea y tiene derecho a una gobernanza económica y social de más calidad.

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