domingo, 22 de octubre de 2017
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Juan Francisco Jiménez Jacinto

Riesgos y ventajas del Bitcoin: la moneda disruptiva que repiensa el sistema monetario

Periodista y profesor universitario


Unos la consideran una moneda delictiva, que facilita el mercado negro y los ciberdelitos; otros ven en ella la revolución del dinero al margen de gobiernos y grupos de poder. ¿Qué se esconde detrás de la criptodivisa de moda?


Eindegeld2017


La forma que tenemos de relacionarnos con el dinero ha variado sustancialmente a lo largo de los siglos desde la lejana aparición del trueque en el neolítico. Con la llegada de internet, el mercado de divisas no podía quedar ajeno a un contexto digital que lo fagocita todo.


En ese sentido, se han dado diferentes iniciativas para concluir una moneda nativa digital que estuviera a la altura de las exigencias de la world wide web. En 1996 fue E-gold, en 2006 aparecía Liberty y en la actualidad Litecoin, Peercoin, Dogecoin, Namecoin o Quark conviven con mayor o menor éxito con la moneda que ha logrado dar respuesta a los retos que planteaba el entorno digital: el Bitcoin.


Regularmente escuchamos en los medios de comunicación que tras los ataques de hackers informáticos suele estar involucrada esta moneda. Esto ha provocado que la opinión pública vea esta criptodivisa con desconfianza. Sin embargo, para abordar las ventajas y los inconvenientes de Bitcoin y de las divisas digitales hay que entender su contexto y funcionamiento.


¿Por qué nace el Bitcoin?


No se puede entender la situación actual sin recordar que en 1971 el presidente Richard Nixon rompió las reglas con las que se había fijado el valor del dinero hasta entonces. Hasta ese momento el dinero representaba una parte del valor de un país referenciado en las riquezas del mismo (oro, plata, etc). Nixon decidió imprimir más dinero al margen del valor de la riqueza de su país, Estados Unidos. La excusa: reactivar la economía. Esa decisión, por un lado, efectivamente, estimuló la economía estadounidense, pero, por otro lado, restó valor al dólar. Lo destacable de esa situación es que marcó un antes y un después y abrió la puerta a que el valor del dinero estuviera sujeto a decisiones extraeconómicas. Desde entonces, los organismos que regulan el valor del dinero lo hacen desde una posición más arbitraria y no referenciada al valor real de la riqueza que representa una moneda determinada.



Los organismos que regulan el valor del dinero lo hacen desde una posición más arbitraria y no referenciada al valor real de la riqueza que representa una moneda determinada



El Bitcoin se origina en 2009 a partir de un artículo académico publicado bajo el pseudónimo de Satoshi Nakamoto. Ese texto resuelve un problema histórico en la seguridad informática y la criptografía: cómo lograr certificar una transacción entre dos personas sin necesitar un tercero que la arbitre.


De esa manera, Nakamoto y el Bitcoin intentan cambiar las reglas del juego para que el dinero no esté controlado exclusivamente por gobiernos. Se pretende devolver al dinero su valor real para que los usuarios usen una moneda cuyo valor no esté bajo unos intereses determinados que no sean otros que los de mantener un sistema estable y predecible de circulación del dinero.


Esta es la clave para entender las criptomonedas. Bitcoin quiere ser el internet del dinero, un sistema de bajo costo donde cualquiera puede cobrar o pagar sin necesidad de que intervenga un banco o un país.


En el Bitcoin lo que marca el valor es exclusivamente la confianza y las personas. Al ser descentralizada se eliminan los intermediarios, no pueden intervenir los bancos. Las transacciones se hacen de persona a persona y, además, la moneda funciona con código abierto. Como todo el mundo conoce el protocolo y puede tener acceso a él es muy difícil corromper el sistema, algo que contrasta con el actual sistema, en el que prácticamente no existe una ciencia económica clara sobre cómo funcionan la bolsas y los mercados, o en base a qué los gobiernos toman decisiones con respecto a sus monedas.


En la actualidad, las transferencias con una moneda determinada se pueden hacer si se cuenta con el beneplácito del gobierno que la controla. Eso abre la puerta a poder censurar a personas concretas. Hay ejemplos. En 2012, el fundador de Wikileaks, Julian Assagne, pidió asilo a la embajada de Ecuador en Londres por problemas con la justicia. Empezó entonces una campaña de recaudación de fondos para hacer frente a las costas de sus abogados y su manutención. En ese momento el Gobierno de Estados Unidos, temiendo las donaciones, acordó con VISA que vetara esas transacciones. La conclusión fue que al editor del portal de filtraciones no le llegó el dinero y se bloquearon sus cuentas. El sistema de Bitcoin, al ser descentralizado, evita estas situaciones en las que una transferencia que entra en conflicto con la política de un país determinado puede ser censurada por ese país.


Sin embargo, la irregularidad del actual sistema no acaba ahí. Los usuarios de una moneda están sujetos a los cambios del valor de su dinero si un gobierno decide eliminar la moneda por otra nueva, renovar las monedas de curso legal por otras, limitar el acceso a los ahorros a través de un corralito o quitarle valor a una moneda devaluándola.


Cambio de paradigma: la criptomoneda


Bitcoin vino a resolver numerosos problemas del sistema tradicional de moneda. La compartición Peer-to-Peer (P2P) es una de las soluciones del sistema Bitcoin y fue la solución encontrada para dotar de fortaleza a la credibilidad de la moneda y sus transferencias sin necesidad de que un tercero arbitre esa transferencia. Por otro lado, el sistema hace que el archivo histórico de las transacciones realizadas con la moneda se encuentre en el ordenador de numerosos usuarios al mismo tiempo. Ese sistema de protección es prácticamente imparable, ya nadie puede eliminar ese registro de internet a no ser que se consiga poner al mundo entero de acuerdo para que se elimine. Esa cadena de información no se comparte íntegra en un ordenador sino que se trocea y se distribuye. De esa manera es más difícil que sea eliminada o manipulada. Ese sistema recibe el nombre de Blockchain (cadena de bloques). El hackeo es prácticamente imposible porque al estar deslocalizado es más complejo atacar a todos los nodos. Por contra, VISA, por ejemplo, puede hacer desaparecer una transacción que haya operado en su sistema, en el Bitcoin eso es prácticamente imposible gracias al sistema Blockchain.


Bitcoin 2


Otro aspecto que supone una ventaja para la estabilidad de la moneda es que la cifra de Bitcoins es limitada. El número máximo de Bitcoins en el futuro será de 21 millones y será en el futuro porque se trata de una moneda que aún se está creando. Ese proceso se denomina minería: personas u organizaciones que, a través de sus ordenadores, solucionan códigos que propone el propio sistema para liberar Bitcoins que se reparten entre las personas que estaban minando para el sistema. Este sistema se construye para dotar de valor real a los Bitcoins: el gasto de ordenadores y electricidad que se ha gastado en crear un número determinado de Bitcoins se divide entre ese número de Bitcoins y da como resultado el valor aproximado de un Bitcoin. Ese valor a su vez está también sometido a la lógica financiera de la fluctuación de la oferta y la demanda. Los Bitcoins, por lo tanto, no se crean sino que se descifran a través de la solución de algoritmos.


Además, esos algoritmos cada vez son más complejos y se tarda más en solucionarlos, de esa manera cada vez se generan menos Bitcoins y acaba dándose una curva asintótica que tiende a 21 millones de Bitcoins como máximo. Se estipula que estaremos cerca de esa cifra en unos 120 años. Eso provoca que el valor del Bitcoin sea bastante seguro y constante en el mercado y garantiza que nadie va a poder decidir sobre ellos, lo cual es uno de los objetivos de la creación de las criptomonedas, su independencia.


La facilidad de su uso es otra característica. Cualquiera puede usar Bitcoins y hacerlo de forma anónima. Se utilizan a través de aplicaciones especializadas para hacer intercambios, compras, ventas y similares. Se puede conseguir Bitcoins minándolos o comprándolos, la segunda opción es la más extendida. Su uso está cada vez más generalizado y se puede usar en numerosas tiendas digitales.


Bitcoin ofrece otras ventajas. Una de ellas es que sirve para salirse de un sistema financiero de un país inseguro económicamente. Por ejemplo, recientemente ciudadanos venezolanos apostaron por el Bitcoin para abandonar la moneda nacional de un país que vive una situación económica extremadamente vulnerable. En momentos de inestabilidad económica Bitcoin podría ofrecer equilibrio ante una expansión cuantitativa o si un gobierno decide fabricar demasiado dinero. Otros países, como por ejemplo India, se han visto obligados a retirar del mercado billetes de una cifra determinada debido a que se han introducido en el mercado un gran número de billetes falsos. Una divisa como la criptomoneda, que no usa dinero físico, no acusa el problema de las falsificaciones. Además, Bitcoin se presenta como una divisa para enviar dinero a otros países de forma barata, algo que a través de entidades financieras supone un gasto importante. Otro aspecto que los expertos señalan como positivo para su implantación es que facilitaría las transacciones en el mercado del internet de las cosas y las transacciones entre máquinas, una realidad que se intuye cercana. Es por eso que también recibe el nombre de dinero programable.


En definitiva, si la economía global se desestabilizara, la criptomoneda podría constituir una respuesta estable a ese contexto. Además, Bitcoin obliga a repensar el dinero y su futuro, ya que se trata de una moneda que se sitúa a la altura de la velocidad y la protección del usuario que han caracterizado a internet desde sus orígenes.



Bitcoin quiere ser el Internet del dinero, un sistema de bajo costo donde cualquiera puede cobrar o pagar sin necesidad de que intervenga un banco o un país



Los riesgos del Bitcoin


Las mismas ventajas del Bitcoin pueden verse al mismo tiempo como sus grandes debilidades. El Bitcoin suele estar ligado a polémicas mediáticas debido a que es un sistema completamente libre que no se puede controlar. Esa característica no es del agrado de los poderes económicos establecidos. Al tratarse un sistema libre irremediablemente se utiliza también para realizar actividades delictivas. El Bitcoin simplemente es otra divisa, otra forma de interpretar un sistema financiero y otra forma de manejar el valor del dinero y de las cosas de forma distinta a la que hemos hecho hasta ahora.


No incrementa las acciones ilegales, aunque sí las facilita, las capitaliza. Aunque Bitcoin no haya inventado el delito financiero, ofrece otro sistema posible para llevarlo a cabo, pero con algunas ventajas para el delincuente: principalmente el anonimato y la deslocalización. Si el Bitcoin llegara a generalizarse en los mercados mundiales la mayor parte flujo del dinero escaparía al control de los países y las autoridades. Seguir el rastro del dinero es una forma efectiva que usan las fuerzas de seguridad de los estados para perseguir delitos financieros. Si se borran esas huellas, el delito pasa a ser prácticamente indetectable.


Por otra parte, al Bitcoin le quedan retos por definir. Al fin y al cabo, lo que otorga valor a una moneda es la confianza que los potenciales usuarios tengan en ella. En definitiva, un sistema monetario es una convención aceptada por una comunidad para intercambiar un valor determinado en forma de transacciones. Sin confianza ese sistema no se puede construir. Bitcoin está construyendo en la actualidad su confianza, pero, aunque es una moneda que en la actualidad suma 200.000 transacciones al día (la mayoría de empresas), aún no ha conquistado la confianza del consumidor de a pie. El hecho de que sea independiente de organismos gubernamentales provoca que los consumidores aún no entiendan quién o qué respalda el valor de esa moneda.


En ese sentido, otro aspecto ligado a la desconfianza en el Bitcoin es la volatilidad. En la actualidad, el Bitcoin cuenta con cierta estabilidad en la fluctuación del valor de su divisa, pero no está exento de la ley de la oferta y la demanda. En ocasiones, esa realidad ha provocado severas fluctuaciones, lo cual no ayuda a su asentamiento. Esas fluctuaciones se dan por diversas razones. Una es que siguen apareciendo nuevas criptomonedas y todavía no existe la seguridad de cuál va a crecer con mayor fuerza y si finalmente va a ser el Bitcoin la elegida. Por otro lado, se han dado circunstancias en las que, por ejemplo, inversores chinos compraban grandes cantidades de Bitcoins para luego frenar en seco la inversión tras el rumor de que China estaría preparando una regulación que los convirtiera en ilegales.



El Bitcoin simplemente es otra divisa, otra forma de interpretar un sistema financiero y otra forma de manejar el valor del dinero y de las cosas 



Cada vez que alguna potencia habla de regular el Bitcoin, la moneda ve afectado su valor para volver a estabilizarse posteriormente. Y es que una moneda que no puede ser comprada o vendida por otras monedas, como el dólar o el euro, dejan de ser atractivas. Si las mayores potencias mundiales se pusieran de acuerdo en ilegalizar el Bitcoin los usuarios de esta moneda no tendrían cómo sacarla. Es por eso que, por un lado, la cadena de bloques o Blockchain la convierte en segura, pero, por otro lado, la volatilidad que provocan decisiones gubernamentales ajenas a la propia moneda la hacen vivir un entorno inestable.


Por otro lado, el sistema Bitcoin supone un riesgo para las sociedades modernas tal y como las conocemos. Si esta criptodivisa reemplazara a los sistemas de monedas centralizadas por los gobiernos, éstos no podrían cobrar impuestos como el IVA o el IRPF. En ese contexto las administraciones no podrían garantizar su propio sustento y el sustento de todos los servicios públicos de un país: sanidad, educación, servicios sociales, transporte público y un largo etcétera.


Es probable que los gobiernos acaben creando otras criptomonedas utilizando el sistema Blockchain para no perder el control del dinero y ya se atisban indicios de que las administraciones van a mover sus regulaciones en esa dirección. Lo que está claro es que Bitcoin puede ser un modelo de sistema monetario que sirva de ejemplo a futuras criptodivisas operadas por gobiernos.

Es difícil anticipar lo que puede suceder con este sistema económico en el futuro. Sin embargo, ya ha levantado una expectativa tan alta como la que despertó en su momento la computadora personal o la irrupción de internet. El futuro de Bitcoin está en manos de muchas variables, pero principalmente en el de la confianza que pueda generar en los consumidores, algo que todavía no ha sucedido.


Juan Francisco Jiménez Jacinto Dirige el Máster en Comunicación Digital y Nuevas Tecnologías de la Universitat Abat Oliba CEU.


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