domingo, 22 de octubre de 2017
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Jeanne Lazarus

Las monedas a través del tiempo

Socióloga, investigadora en CNRS y miembro del Center Sociology Organization (Sciences-po)


La obra colectiva dirigida por Bruno Théret estudia las crisis monetarias como relevadoras de la naturaleza social de la moneda, desmintiendo la sentencia de John Galbraith: "El estudio del dinero es, por excelencia, el dominio de la economía en el cual la complejidad es utilizada para disfrazar la verdad y no para revelarla".


Sistemamonetario


Para los investigadores, las crisis monetarias son momentos particularmente fecundos, en el curso de los cuales "los mecanismos monetarios se desintegran y el funcionamiento rutinario del dinero se pone en cuestión. Permiten abrir la "caja negra" del dinero. La originalidad de esta aproximación está en buscar a naturaleza social en el corazón mismo del funcionamiento de la economía capitalista. Al tratar de las crisis monetarias, los autores lo hacen también en un campo de los más consagrados de la teoría económica, espacio de debates acalorados desde hace decenios entre los partidarios de la "teoría del velo", -los economistas que sostienen que el dinero es un velo que enmascara la economía real- y las teorías de Keynes que tienen en cuenta elementos psicológicos en sus reflexiones sobre el dinero.


Desplazándose desde la antigüedad romana y ateniense a las crisis rusas y argentinas más recientes, pasando por China, el Imperio Otomano, Japón, Cuba, etc., la obra trata no solamente de "desvelar la moneda" sino, igualmente, como indica André Orléans en la introducción de su capítulo sobre la hiperinflación, "de convencer al lector de la coherencia del cuadro teórico propuesto en su capacidad de dialogar con la historia".


El cuadro teórico común a los autores de la obra es el de las tres formas de confianza en la moneda propuestas por Aglietta y Orléans: la confianza jerárquica (que exhiben las autoridades emisoras del dinero), la metódica (confianza pragmática en el hecho de que la moneda será aceptada en los intercambios) y ética o simbólica (confianza que remite a los valores y la coherencia institucional en el conjunto de una sociedad). Las crisis económicas permiten ver el funcionamiento de estas nociones teóricas.


La presentación de los casos se hace en función de las formas del dinero. El primer tomo, "Crisis monetarias de ayer y de hoy", gira en torno a las crisis monetarias de las monedas metálicas y las monedas convertibles. El segundo tomo, centrado en las crisis rusas y alemanas, reflexiona sobre las crisis monetarias de las monedas auto-referenciales, es decir de las monedas cuyo valor está asegurado por ella misma y no por la convertibilidad en un metal precioso o en una moneda extranjera.



Las crisis monetarias son momentos particularmente fecundos, en el curso de los cuales los mecanismos monetarios se desintegran y el funcionamiento rutinario del dinero se pone en cuestión



Las monedas metálicas


Existía una economía monetaria antes de las monedas firmadas. Se utilizaban metales o ciertos bienes para medir el valor e intercambiar los bienes. Sin embargo, la cuestión fiduciaria de las monedas -el hecho de que se confiara en su valor y que se las utilice para pagar y cobrar, independientemente del valor intrínseco de su soporte metálico-, nació con las monedas firmadas (que declaran la identidad de su emisor) y acuñadas de tal modo que el valor de la pieza no es el de su contenido metálico, sino un valor arbitrariamente fijado y garantizado por el Estado. Esas monedas metálicas son estudiadas en la Grecia y la Roma antiguas, en la China de Song (del siglo X al XII), en el imperio otomano del siglo XVII y en el Japón de Tokugawa (siglos XVII-XIX).


En la Antigüedad, los poderes centrales eran conscientes del modo de funcionamiento del dinero e imaginaban mecanismos monetarios para rellenar las arcas vacías en períodos de inflación y penuria monetaria. Jean-Michelk Carrié describe las grandes crisis monetarias del Imperio romano de los siglos III y IV, caracterizadas por la disminución constante del contenido metálico de las piezas, que llevó a la práctica del "saucage" consistente en recubrir de una fina película de plata las piezas que habían sido casi completamente vaciadas


El capítulo 7 reflexiona sobre la construcción de confianza en las monedas metálicas, preguntándose como a la vez en la Roma antigua, la China de Song y el Japón de Tokugawa, les usuarios pudieron, poco a poco, aceptar considerar el valor no en función de el del metal que estaban hechas sino en función de la confianza que depositaban en la autoridad emisora, fuese el Estado o señores regionales. Así se entiende el vínculo entre la instauración de una moneda fiduciaria y la construcción del Estado.


Las monedas convertibles


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La segunda parte de la obra trata de las crisis monetarias más recientes. Los dos primeros capítulos detallan los procesos de estabilización de las monedas británica y estadounidense. Los siguientes abordan situaciones en las cuales varias monedas cohabitan en un mismo territorio, cuando son adoptados "Currency boards"; es decir, sistemas mediante los cuales la moneda nacional se adosa a una extranjera (casi siempre el dólar) con una tasa de cambio fija, que tiene como ventaja estabilizar el valor de la moneda local y el inconveniente de arrebatar a los Estados su soberanía monetaria.


Jérôme Blanc describe la reintroducción de las Litas en Lituania a principios de los 90. Esta nueva moneda, emblema de la soberanía recuperada, fue sin embargo rápidamente adosada al dólar, con lo cual las autoridades lituanas perdieron una gran parte de sus prerrogativas. Sin embargo, esta aparente pérdida de soberanía se justifica por la historia de la Lita, que en entreguerras tuvo una paridad fija con el dólar.


Jaime Marqueis Pereira y Bruno Théret en su original análisis de la dolarización de Cuba se inclinan igualmente sobre las significaciones simbólicas de la moneda, mostrando que aunque cohabitan en la misma isla, el dólar americano y el peso cubano tienen dimensiones distintas. Los autores relatan el modo en el régimen ha logrado neutralizar moralmente el dólar, integrándolo en sus sistema redistributivo.


Las monedas auto-referenciales, Rusia y Alemania en el siglo XX


En la Rusia del siglo XX, marcada por la inestabilidad monetaria crónica, el rublo ha sido constantemente utilizado como un instrumento de poder acaparado por un Estado que lo ha "patrimonializado", según la expresión de Raimne Motamed-Nejad. Los cuatro capítulos consagrados a Rusia muestran la constante del acaparamiento del dinero por parte de las clases sociales dominantes. Laure Després relata que durante la guerra civil rusa, entre 1918 y 1924, no solamente la hiperinflación dificultaba el uso del dinero sino, sobre todo, cada campo prohibía al otro la posesión de la moneda del adversario, bajo pena de muerte, lo que hacía su uso muy peligroso.



Durante la guerra civil rusa, entre 1918 y 1924, no solamente la hiperinflación dificultaba el uso del dinero sino, sobre todo, cada campo prohibía al otro la posesión de la moneda del adversario



Este panorama se agravó en la Rusia postsoviética, donde las élites, para superar las limitaciones de pagos, trasladaban sus deudas a los acreedores Concretamente, los salarios no abonados) y un Estado complaciente. Este fenómeno lleva a Jacques Sapir a oponerse a la hipótesis de Orlean y Aglietta, en la "Violencia del dinero". Para él, el dinero no es un mediador en una rivalidad mimética individual, sino de los conflictos sociales estructurados en torno a intereses colectivos, conscientemente expresados o no. La historia monetaria rusa tiene también se singulariza porque de manera recurrente presenta un sistema monetaria y financiero alternativo al rublo. Las formas de "naturalización de los intercambios"; es decir, de los pagos en especie, que Laura Després describe durante el comunismo de guerra, es una realidad que ha pervivido. En la Rusia post-soviética, el trueque entre empresas remplazó al dinero patrimonializado por el entorno del Estado. Pepita Ould-Ahmed asocia el desarrollo del trueque a una crisis de las instituciones monetarias oficiales, que fracasan a la hora de instaurar una confianza de tipo jerárquico. El trueque constituye un recurso provisional que ofrece confianza a los actores económicos


La historia de Alemania en el siglo XX está también muy marcada por las crisis monetarias. André Orléans, en su brillante artículo sobre la hiper-inflación de los años 20, trata de probar dos hipótesis desarrolladas en "La monedas soberana". En primer lugar, el dinero es necesario en el vínculo mercantil y no solo es un velo, sino que su hundimiento lleva al país a perder sus referencias económicas. La proliferación de las "monedas de auxilio" cuando el marco se hundió confirma el análisis teórico, según el cual los intercambios mercantiles no se pueden hacerse sin dinero. En segundo lugar, el dinero tiene una dimensión específicamente política. La crisis monetaria era una crisis global del grupo con relación a los demás. "Si no hay dinero, las personas se pelearán a muerte entre ellas", decía Konrad Adenauer, entonces alcalde de Colonia. La salida de la crisis consistió en el restablecimiento de la unidad del grupo en torno a una nueva definición del entorno monetario.


El trauma de a hiperinflación de los años 20 se reprodujo cuando, después de la Segunda Guerra Mundial, las autoridades aliadas trataban de encontrar una solución a la devaluación del reichmark. El deutsche mark, introducido en 1948, estuvo en el origen del "milagro alemán", creador de una moneda que apareció como un patrimonio colectivo. El capítulo de Éric Dehay plantea la cuestión del nominalismo; es decir, el valor escrito en los billetes en oposición al valor real de la moneda, como desencadenante de la inflación. Esta cuestión resulta apasionante porque articula mecanismos económicos relativamente técnicos con cuestiones más sociológicas, mostrando la crisis de una sociedad que pierde la confianza en el valor nominal de su moneda, y que se encuentra desprotegida para conocer su valor real.


Una difícil articulación entre teoría y empirismo



En la Antigüedad, los poderes centrales eran conscientes del modo de funcionamiento del dinero e imaginaban mecanismos monetarios para rellenar las arcas vacías en períodos de inflación



¿En cualquier caso, alcanza la obra los objetivos que se fija? "Lo que nos interesa en la obra es, recordémoslo, menos un análisis de las crisis monetarias (en tanto que ellas son una síntesis) de lo que nos pueden enseñar sobre la naturaleza misma del dinero, más allá de la extrema diversidad de las sociedades en las cuales se producen estas crisis", afirma Bruno Théret en la introducción. Por eso sorprende no encontrar en ella una conclusión general y teórica. La síntesis teórica aparece en el primer capítulo, en el que Bruno Théret presenta un mapa de las diferentes formas de crisis que, en esta aposición preliminar, resulta relativamente abstracta.


(…) Más allá de esta reserva sobre la articulación de los territorios de la teoría y del reproche sobre de investigadores de otras ciencias sociales, esta obra erudita pone el punto en la empresa de refundación de la teoría monetaria, y abre numerosas perspectivas de investigación en variados ámbitos. El equipo feminizado y enriquecido por jóvenes economistas reunidos en torno a Bruno Théret, ha construido una obra densa y exigente, que no es tan austera como puede parecer a primera vista.


(*) Extractos

(**) http://www.laviedesidees.fr/


Jeanne Lazarus es socióloga, investigadora en CNRS y miembro del Center Sociology Organization (Sciences-po). Trabaja sobre los vínculos entre los individuos y los bancos.


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