viernes, 22 de septiembre de 2017
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Redacción

Marinaleda entre un grito de esperanza y otro de reflexión

MARINALEDA

Eduardo Andradas

Agosto de 1897 el líder independista Cubano Máximo Gómez hace un llamamiento a la población de la Isla para que no se transija con las reformas de supuesta autonomía a Cuba, que quiere dar el Gobierno español de Antonio Cánovas del Castillo.

Al otro lado del mundo, en la Andalucía seca y soleada, en una pequeña localidad de la provincia de Sevilla, sus habitantes levantan un proceso de emancipación y se hacen con la población pidiendo la dimisión del alcalde, que tiene que ser restituido con los fusiles de la Guardia Civil, los mismos máuser que se disparan a la otra orilla del océano. Ese día hondo de calor comenzó una revuelta que sigue 115 años más tarde.

Marinaleda era a principios del Siglo XX tierra todavía de cuatreros al más estilo del puro oeste americano en el robo de caballos y ganado, donde destaca en ese oficio en 1903 Antonio María Romero. Tras el bandolerismo, en 1904 sigue la pelea del pueblo contra el caciquismo y los señoritos de campo y finca y siguen ese año las manifestaciones contra los abusos del poder, sofocados siempre a sable y descarga de Benemérita. En esa época las partidas de bandidos siguen transitando los caminos áridos y crecidos de polvo, dirigidos por un tal "El Soniche", que se dedica al asalto de casinos y haciendas.

A principios del franquismo, Marinaleda vivía en el siglo XIX

Después que España derrocara al Rey y pusiera una República por él, en Marinaleda inician las ocupaciones de parcelas y terrenos. En Julio de 1931, un numeroso grupo de obreros toma una propiedad y la pretende trabajar, amparados por el alcalde desde el Ayuntamiento. Muchos de ellos serían puestos cinco años más tarde en los paredones o las cunetas y paseados de bala por las escuadras de la falange sevillana.

En la primera etapa del franquismo, Marinaleda es un municipio atacado por los desastres naturales. En Septiembre de 1949, una serie de tormentas se lleva la vida de 24 paisanos de esa comarca andaluza. Es una zona atrasada y no muy diferente de condiciones técnicas del siglo XIX. Se usa todavía el arado y la campiña no está mecanizada para su labor, es la mano y la azada la que da fruto o cosecha.

En el exilio francés vive una parte de su gente. En 1957, el anarquista Antonio Flores en Árles se encuentra allí y en 1959 muere en Limoges el también miembro de la CNT Rafael Aire Arias. Están huidos del dictador del palacio del Pardo. Pero sin estos anarcosindicalistas de los tiempos de Buenaventura Durruti, en 1960 los trabajadores de Marinaleda se organizan y emprenden movilizaciones a la puerta del consistorio exigiendo trabajo o subsidio de desempleo. Quieren puestos laborales en obra pública y comedores gratuitos para los parados y repartir los cortijos de los terratenientes a los jornaleros. El PCE relata desde la clandestina Radio pirenaica los sucesos. Tal presión obliga a los consistorios a ceder ante las pretensiones de los manifestantes.

Ningún régimen intimida a los lugareños de Marinaleda

Da igual que en España mande Alfonso XIII, Alcalá Zamora o FET-JONS, ningún régimen intimida a los lugareños de Marinaleda en sus ansias de Justicia social. Al fallecimiento de Francisco Franco, las organizaciones rebeldes con el capitalismo se instalan en Marinaleda. La primera la Organización Revolucionaria de los Trabajadores, partido de línea maoísta. En 1978, se dan los primeros levantamientos jornaleros dirigidos por el Sindicato de Obreros del Campo, vinculado a la vez estrechamente con otra entidad política de ideología Mao Tse Tung, el Partido del Trabajo de España. El 27 y 28 de Febrero, se produce una huelga general por lo extremadamente grave de la situación social y económica de muchas familias pobres y por la distribución de la tierra, para quien la trabaje.

Se inicia las apropiaciones de fincas. En una de ellas, en Osuna, son detenidos varios responsables del sindicato SOC, entre ellos de Marinaleda. En ese hecho es preso asimismo Eladio García Castro secretario general del PTE.
En 1979, se celebran las primeras elecciones municipales desde la II República. En Marinaleda gana las urnas la Candidatura Unitaria de los Trabajadores (CUT) con el 77.31% de los votos y 9 concejales contra 2 electos de la UCD de Adolfo Suarez, que consigue el 22.69% de los sufragios. Juan Manuel Sánchez Gordillo, es elegido desde el 22 de Julio de 1936 el primer alcalde democrático de la localidad.

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