viernes, 22 de septiembre de 2017
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Redacción

La cultura como eje del cambio productivo en Europa

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Pau Rausell Köster. Profesor titular del departamento de Economía Aplicada de la Universitat de València

Como bien señalan recientes documentos de la Comisión Europea, en el corazón de nuestro tejido social, la cultura da forma a nuestras identidades, aspiraciones y relaciones con los demás y el mundo. También da forma a los lugares y los paisajes en los que vivimos, los estilos de vida que desarrollamos.
El patrimonio, las artes visuales y escénicas, el cine, la música, la edición, el diseño de moda se manifiestan con fuerza en la vida cotidiana, pero la contribución que los sectores culturales y creativos pueden aportar al desarrollo social y económico de la UE aún no está plenamente reconocida.  

El primer reconocimiento explícito se desarrolla en el ámbito europeo se da en el Libro Verde "Unlockingthepotential of cultural and creative industries", publicado a finales de abril de 2010 con el objetivo de recoger opiniones y puntos de vista sobre los asuntos que afectan a las industrias culturales y creativas europeas. La consulta lanzada por el Libro Verde subrayaba la idea de que las industrias culturales y creativas poseen un gran potencial sin explotar para crear riqueza y empleo y que mediante sus efectos indirectos es posible ofrecer una vía hacia un futuro más imaginativo, cohesionado, ecológico y próspero.

En este contexto, enormes desafíos emergen en el escenario de la globalización, y de la profunda transformación tecnológica que nos hace transitar hacia un entorno digital. Hemos de avanzar en las adaptaciones necesarias para permitir la creatividad, y la cultura alcancen su máximo potencial y que sean perfectamente identificados y valorizados como elementos centrales para consolidar ventajas comparativas, en el largo plazo, en el escenario mundial.

De acuerdo con estos mismos documentos los sectores culturales y creativos son catalizadores de innovación ya sea por sus conexiones con las TIC, el turismo o el efecto directo de la creatividad como vector de innovación económica, social y política. Cada vez hay más evidencia empírica (véase el Proyecto Sostenuto) de que la riqueza de las regiones europeas muestra una relación causal muy elevada con la dimensión de los sectores culturales y creativos.

En colaboración con el sector de la educación y la formación profesional, los sectores culturales y creativos pueden contribuir al desarrollo de la combinación de habilidades alrededor de la creatividad, el espíritu empresarial, el pensamiento crítico, la asunción de riesgos y la participación y el compromiso, que son atributos necesarios para la competitividad de la UE en la sociedad del conocimiento.

EE.UU invierte más en cultura

Otros espacios y territorios ya invierten mucho en el sector cultural y creativo. Los EE.UU. han estado invirtiendo en ellos desde hace décadas tanto como en sectores estratégicos de la economía y como herramienta para afirmar su presencia a nivel mundial. Otros, como China, Corea del Sur o la India, también están haciendo grandes inversiones para aumentar su potencial económico y el "softpower". Como señalan algunos autores, (Florida, 2002) estamos ante una verdadera competición para atraer y retener talentos creativos. Por ejemplo, en China, la inversión pública en cultura ha crecido un 23% anual desde 2007, y según el plan quinquenal 2011-2015 tienen la intención de elevar el PIB de los sectores del 2.5% al 5.6% en 2015.

Es por ello que la reciente convocatoria de la Unión Europea para que las regiones definan sus estrategias de especialización inteligente (RIS3) subrayan específicamente la cultura y la creatividad como sectores especialmente interesantes para sustentar estas estrategias, ya que contienen el potencial para aumentar la calidad de vida en las zonas urbanas y rurales, y para hacer de Europa y de sus regiones lugares más atractivos en los que invertir y trabajar.

En concreto, como señalan los documentos que orientan estas estrategias de especialización regional, los sectores culturales y creativos pueden:

? Contribuir a la integración social de los grupos marginados de la población y tienen amplio impactos sociales, en particular en términos de regeneración social y la cohesión social,

? Son catalizadores para el cambio estructural y la diversificación en muchas zonas industriales y zonas rurales con potencial para rejuvenecer economías, estimular la innovación y contribuir al crecimiento

? Constituyen un poderoso imán para el turismo, generar entornos creativos, atraer talento y contribuir a cambiar la imagen pública de las regiones y ciudades

? Tienen el potencial de generar demanda y atención social, sobre actividades en sectores de rápido crecimiento, como las relativas a la energía, el reciclaje y la biotecnología, el envejecimiento y la salud.

Todos estos atributos, además, se plantean en actividades intensivas en trabajo, y compuesto por trabajadores/as jóvenes y con elevados niveles de formación, por lo que suponen un sector especialmente interesante desde la perspectiva de la empleabilidad en contextos con elevados niveles de paro juvenil.

Finalmente cabe considerar que los resultados económicos de los sectores culturales y creativos también muestran mejor comportamiento en indicadores relacionados con eficiencia y la productividad, por encima de la media del resto de las actividades económicas.

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