martes, 17 de octubre de 2017
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Redacción

Inmigración: la mejor ayuda al desarrollo

Francisco Moreno. Director de United Europhil S.A.

¿Cuál sería uno de los cambios políticos más importantes para reducir la pobreza en todas partes y disparar el PIB mundial? Muchos liberales dirían la decidida eliminación de las barreras comerciales, sin dudarlo. Mucha más gente aún, por desgracia, propondría dar un gran empujón a la ayuda oficial al desarrollo. Desestimando la última propuesta por su probada ineficacia y sesgo interesado, la literatura académica estima que la liberación completa del comercio internacional incrementaría entre el 1% al 4% el PIB global de un año para otro.

Nada comparable a las colosales consecuencias que acarrearía la eliminación general de las restricciones a los flujos migratorios: el artículo ya clásico de Hamilton y Whalley de 1984 mostraba que la liberalización del mercado laboral en el mundo doblaría, como mínimo, el PIB mundial. Sucesivos estudios, como el de Jonathon Moses y Björn Letnes (2004) han coincidido en ese pronóstico. Según el más reciente estudio del economista del desarrollo Michael Clemens, dicha liberalización podría suponer un aumento de entre el 67% al 147% del PIB mundial.

La productividad de una persona depende enormemente de las circunstancias que le rodean, no solo de su capacidad. Podemos imaginar a la persona mejor formada del planeta o con los mayores incentivos para trabajar, pero si se encontrara en un desierto o en un país caracterizado por ser un nido de corrupción, guerras, tiranía, usos contrarios a la innovación, instituciones débiles, baja tasa de capitalización, inseguridad jurídica o un combinado de todo lo anterior, tendría muy pocos medios para mostrar su valía. La manera más eficaz y expedita de hacer a una persona más rica es simplemente permitiéndole moverse de un lugar poco desarrollado a otro más productivo.

No poner impedimentos a la movilidad laboral

Cuando trabajadores de países pobres se trasladan a países prósperos tienen a su alcance las oportunidades que les brinda una economía avanzada: estructura de capital más compleja, seguridad jurídica, abundancia de negocios, tecnologías punteras e instituciones más pro mercado beneficiándose ellos mismos de todo ello y haciendo, a su vez, más productiva dicha economía de acogida.

Desde el punto de vista de la colectividad humana en su conjunto, el no poner impedimentos a la movilidad laboral de las personas por el mundo se traduciría en un aumento de la productividad del trabajo humano y, por ende, de la riqueza material disponible. Billones de dólares se pierden actualmente por no maximizar dicho potencial humano. Es la mayor oportunidad de arbitraje desaprovechada en el mundo, según palabras del propio M. Clemens.

La inmigración incrementa el tamaño de la economía, mejora la productividad global y es un impulso económico para todos. De forma similar a lo que ocurre con el comercio internacional, tampoco los flujos migratorios son un juego de suma cero: benefician a todas las sociedades implicadas, tanto si son exportadoras como importadoras de capital humano. Incluso el célebre académico Dani Rodrik, escéptico de la globalización actual, argumenta en su Feasible Globalizations que los mayores beneficios en términos de desarrollo y reducción de la pobreza no provendrían de los muy trillados asuntos en torno al libre comercio, sino de un mayor movimiento internacional de trabajadores, y que incluso una pequeña liberalización en este terreno fomentaría significativamente el desarrollo en los países pobres.

Esto atañe tanto a los trabajadores no cualificados como a los más preparados. Contrariamente al manido argumento de que no es recomendable que los trabajadores más cualificados abandonen su país de origen porque privaría de materia gris a los países pobres, los economistas del desarrollo William Easterly y Yaw Nyarko han dado cuatro razones para fomentar en África la mal llamada "fuga de cerebros" (brain drain): I) beneficia en primer lugar a los emigrantes mismos, II) beneficia a sus familiares en origen a través de las remesas monetarias que aquéllos les envían desde el exterior, III) cuando algunos emigrantes vuelven a sus países de origen aportan habilidades y conocimientos nuevos y, por último, IV) aun sin regresar a su país, sus ejemplos y nuevas ideas sirven de estímulo y acicate a otras personas de su comunidad para abrazar el cambio e innovar.

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