martes, 24 de octubre de 2017
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Redacción

La solución de la deuda griega: un compromiso atractivo

Stephany Griffith-Jones. Directora de Mercados Financieros en la Iniciativa para el Diálogo Político, Universidad de Columbia  Inge Kaul. Profesor Adjunto de la Hertie School, Berlín

Stephany Griffith-Jones. Directora de Mercados Financieros en la Iniciativa para el Diálogo Político, Universidad de Columbia

Inge Kaul. Profesor Adjunto de la Hertie School, Berlín

Hay una necesidad urgente de llegar a una solución del problema de la deuda griega que sea eficaz y beneficioso para Grecia, los acreedores de la zona Euro, así como para el conjunto de la economía europea y mundial.

Afortunadamente, existe una solución de este tipo y está ganando apoyo. Es la propuesta que sugiere la transformación de al menos parte de la deuda que Grecia debe a los gobiernos de la Eurozona en bonos vinculados al PIB. A dichos bonos se vincularían el pago de intereses al crecimiento de la economía griega. No reducirían el valor total de la deuda a los acreedores y, por tanto, podrían satisfacer la demanda clave de los acreedores: que no haya reducción de la deuda de Grecia. Lo que los bonos indexados al PIB harían es reducir los pagos de intereses a corto plazo para Grecia, mientras que su economía está en vías de recuperación y aún no está creciendo lo suficiente.

La concesión a Grecia de un espacio para respirar sería bueno para su economía y para sus acreedores. Dar una oportunidad para que el crecimiento se recupere de nuevo fortalecería la capacidad de Grecia para cumplir con sus obligaciones de deuda en el futuro y reducir, si no eliminar por completo el riesgo de que los contribuyentes de los países de la eurozona podrían terminar teniendo que pagar la deuda de Grecia.

Por supuesto, los detalles de un acuerdo de este tipo tienen que ser resueltos entre los acreedores y Grecia. Sin embargo, podría darse el caso de que Grecia no tendría que hacerse frente a ninguna parte de esta deuda durante los próximos cinco años, a menos que su PIB se recupere por lo menos la mitad de la pérdida de PIB que ha sufrido desde que entró en la zona Euro. De lograr recuperar la mitad del crecimiento perdido, y crecer por encima del 3%, aportaría una pequeña proporción de su crecimiento en pago de intereses.

Permitir a Grecia disponer de un poco de espacio fiscal

El período de gracia permitiría a Grecia disponer de un poco de espacio fiscal adicional para restaurar el gasto en sectores clave como la salud, la educación, el fomento de reformas de gobierno, aumento de la inversión pública productiva y la creación de un entorno normativo propicio a la inversión privada, incluso para empresas de pequeña y mediana escala. El aumento de la inversión podría ser también financiado por instituciones como el Banco Europeo de Inversiones, y por los inversores privados extranjeros, tanto de Europa, como también de los EE.UU., China y otros países. Después de cinco años, suponiendo que el crecimiento se ha recuperado, la economía griega pagaría intereses de su deuda en proporción a su crecimiento. Esto permitiría una política fiscal contracíclica, capaz de suavizar las fluctuaciones potenciales del crecimiento y de facilitar el servicio de la deuda.

Todo lo anterior no quiere decir que Grecia debería abandonar totalmente el asesoramiento apropiado de años anteriores, como por ejemplo aumentar los ingresos fiscales, especialmente de los individuos más ricos y las empresas más grandes, donde hay evasión fiscal o una tributación insuficiente.

No obstante, de la misma manera pragmática, los acreedores de Grecia deben optar por soluciones prometedoras, incluida la de los bonos vinculados al PIB. No existe razón para descartar esta propuesta sólo porque fue presentada por las autoridades griegas, específicamente por Yanis Varoufakis, el ministro griego de Finanzas.

La propuesta ha tenido muy buena acogida, incluida el Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW) de Berlín, que publicó un análisis sistemático, llegando a la conclusión de que hay buenas razones que justifican que este enfoque sea aplicado a Grecia, y por otros estudios generales por parte del Fondo Monetario Internacional y el Banco de Inglaterra favorables a bonos vinculados al el PIB. Por otra parte, algunos, incluso se podría decir que muchos de los economistas más reconocidos del mundo, como Joseph Stiglitz, Robert Shiller, John Williamson y Marcus Miller, han instado a los gobiernos de la zona euro a considerar seriamente la posibilidad de seguir pasos semejantes a estas líneas.

Así ¿Por qué no actuar sobre esta propuesta en las próximas reuniones de los ministros de Finanzas de la zona euro?

Y más importante aún es aprender de la crisis de la deuda griega que en el futuro, durante las épocas de vacas gordas, los gobiernos deberían considerar la emisión de su deuda vinculándola con el crecimiento de su economía -en forma de bonos vinculados al PIB. Esto haría que las futuras crisis perturbadoras y costosas sean mucho menos probables.

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