sábado, 16 de diciembre de 2017
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Redacción

¿Vendrán más? La situación de los refugiados en Oriente Medio y la UE

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Eckart Woertz. Investigador senior, CIDOB

Primero Europa hizo ver que la crisis de los refugiados era un problema de Oriente Medio, después los Estados del norte y el centro lo consideraron un problema de los Estados fronterizos, como Italia, Grecia y Bulgaria. Se escudaron en el Reglamento de Dublín, que establece que los primeros puntos de entrada a la UE están obligados a registrar los nuevos refugiados que lleguen y acogerlos por los procedimientos posteriores de petición de asilo. Ahora que las cifras de refugiados dificultan este acuerdo, a Europa le resulta complicado compartir la responsabilidad y encontrar soluciones comunes.

Los refugiados que llegan ahora han estado desplazados desde hace un tiempo, pero no desplazados a la UE. Esta realidad la ilustra la trágica muerte del pequeño Alan Kurdi, que apareció en una playa turca después de que su familia intentara llegar a la isla griega de Kos. Sus padres venían de la seguridad relativa de Turquía y después de la tragedia, el padre, que sobrevivió, retornó a su ciudad natal de Kobane, al norte de Siria, liberada de las fuerzas del Ejército Islámico (EI) en enero de 2015 ¿Así, cual es pues la situación de los refugiados de Oriente Medio y que supone para los posibles futuros flujos hacia la UE

Actualmente, hay 4 millones de refugiados sirios en los países vecinos y 7,6 millones de desplazados internos. Eso representa la mitad de la población total del país y cerca de una quinta parte de la población mundial de refugiados, que actualmente es de 60 millones, una cifra que no se había visto desde la Segunda Guerra Mundial. Líbano, un país minúsculo, con una población de solo 4,5 millones, ha visto llegar 1,1 millones de refugiados sirios. Hay 1,9 millones más en Turquía, 630.00 en Jordania, 130.000 en Egipto y 250.000 en Irak, según la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR).

A estas cifras hay que añadir las de Irak, que se ha visto involucrado en el conflicto sirio por el fenómeno de EI. Durante la guerra civil, después de la ocupación por parte de los EE.UU, muchos iraquíes huyeron a Siria, que en aquél momento era un país seguro. La guerra civil se apaciguó desde 2007, cuando las tribus se posicionaron en contra del Estado Islámico en Irak (predecesor del Estado Islámico de Irak y Siria) y recibieron ayuda de las tropas estadounidenses. Algunos iraquíes retornaron de Siria y otros ya se habían marchado a otros países, preferiblemente occidentales.

EI surgió en la primavera de 2013

El EI surgió en la primavera de 2013, dirigido por antiguos miembros del partido Baas y yijadistas iraquíes. Cuando se asentaron en Siria, pusieron su país de origen en el punto de mira. Se aprovecharon del profundo resentimiento de los sunitas contra el gobierno de Bagdad, liderado por los chiitas, prepararon el terreno con células latentes y ocuparon amplias zonas, primero en la provincia occidental de Anbar, en la primer mitad de 2014, y después en las provincias de del noere de Slah ad-Din y Nínive, donde en junio de 2014 conquistaron Mossul. Poco después atacaron a la minoría yazidita en las montañas de Sinjar, donde mataron y eslavizaron miles de personas. Más hacia el sur, el flujo de refugiados que huían de Anbar continuó durante gran parte de 2014 y 2015, y volvió a intensificarse después de que el EI conquistara Ramadi, en abril de 2015.

Ahora, Irak tiene 3,2 millones de desplazados internos, principalmente de las provincias de El Anbar y Nínive. La mayoría (entre el 70% y el 80%) no vive en campos de refugiados sino con familiares o en hoteles y alojamientos de alquiler. Además de estos desplazados internos, hay 250.000 refugiados kurdos del norte de Siria que han huido a la región del Kurdistán iraquí (KUR). Aproximadamente un 40% vive en campos de refugiados, como el de Domiz, en las afueras de Dohuk, pero el resto también vive en alojamientos normales. Más allá de los desplazados internos y los refugiados, hay iraquíes no desplazados que padecen graves dificultades, lo cual hace que la cifra total de personas que requieren ayuda humanitaria llegue a los 8,2 millones. La intención de recuperar Mosul, anunciada por el gobierno iraquí, aunque es poco probable que pueda producirse en un futuro próximo, podría ocasionar 1,5 millones más de desplazados, de acuerdo con los cálculos de organizaciones humanitarias.

Los refugiados y desplazados internos representan una carga considerable para los recursos y servicios nacionales, en un momento en que la disminución del precio del petróleo conlleva recortes presupuestarios. Además, hay problemas de seguridad y prejuicios sectarios. Tras la caída de Ramadi, el gobierno de Bagdad, liderado por los chiitas, cerró el puente que lleva a la ciudad, ya que temía que entre los refugiados, mayoritariamente sunitas, se ocultasen infiltrados del EI. De igual manera, la región autónoma del Kurdistán iraquí (KUR) teme las células latentes del EI y la arabización encubierta mediante los desplazados internos sunitas.

La esperanza de una independencia completa es generalizada en el KUR. Además de las tres provincias de Dohuk, Erbil y Sulaimaniya, en provincias vecinas, como ahora Kirkuk, hay territorios en disputa con grandes poblaciones kurdas. Los kurdos confían en convertir estos territorios en disputa en parte de su región y el posible futuro Estado. De hecho, sus fuerzas "peshmerga" han ocupado muchos en el último año, después del caos derivado de la presa de Mosul por parte del EI.

Los refugiados, la quinta parte de la población de Líbano

Ahora, los refugiados sirios en Líbano son aproximadamente una quinta parte de la población. Existe la preocupación de que la guerra civil siria se extienda a la otra parte de la frontera. El sistema político del Líbano, deficiente, no está preparado para hacer frente a la crisis de los refugiados. El gobierno ese encuentra paralizado por el enquistamiento sectario y el nepotismo, y es incapaz de garantizar el suministro eléctrico y la recogida de basuras. La milicia chiita Hezbollah lucha al lado del régimen de Al-Assad y se muestra escéptica ante la posibilidad de que los sunitas puedan decantar el frágil equilibrio sectario de Líbano en contra suyo. En Trípoli -al norte-, los enfrentamientos violentos entre residentes alauitas e islamistas sunitas son frecuentes. Mientras tanto, los niños sirios mendigos y los limpiabotas vagan por las calles de una ciudad donde hay apartamentos que valen millones de dólares, salas de exposición de Ferraris y tiendas de lujo. Satisfacen a una élite cada vez está más cuestionada y los turistas del Golfo Pérsico que ya no van de visita por cuestiones de seguridad.

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