sábado, 16 de diciembre de 2017
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Redacción

Brasil: la sequía está causada por la pérdida de los bosques

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Louis Verchot. Investigador del Centre de Recherche Forestière Internationale (CIFOR)

Nuevas investigaciones evidencian el efecto de los bosques sobre las precipitaciones en la Amazonia, y revelan que de continuar la deforestación, las lluvias en el sur de Brasil continuarán siendo afectadas

El papel de la deforestación tropical en el cambio climático mundial ha sido objeto de muchas discusiones y debates internacionales en los medios de comunicación y en foros políticos, tales como la Convención de Las Naciones Unidas para el Cambio Climático. Sin embargo, el papel de la deforestación en el cambio de los climas locales ha recibido bastante menos atención.

Actualmente, ante la sequía sin precedentes que está sufriendo el sur de Brasil, surge el interés hacia los impactos a una escala más local de la deforestación. Antonio Nobre, investigador en el Instituto Brasileño de Investigación Espacial, ha publicado un informe titulado "El clima futuro de la Amazonia", que liga la sequía actual a la deforestación en la cuenca amazónica. Los políticos se interrogan sobre sus conclusiones ¿Y la Ciencia que dice?

¿Relación entre los árboles y las precipitaciones?

En el año 2009, los investigadores del CIFOR, Douglas Sheil y Daniel Mrdiyarso, resumieron la comprensión científica de las relaciones entre los bosques y las lluvias, en un artículo publicado en BioScience. Por entonces, el vínculo entre la deforestación de las precipitaciones era todavía desconocido. Existían ciertas indicaciones en la literatura científica, según las cuales la pérdida de los bosques perturbaría la formación de nubes y acentuaría la estacionalidad de las precipitaciones en las zonas donde hay estaciones secas y húmedas diferenciadas.

Las pruebas se acumulaban poniendo de manifiesto que una cantidad importante de las lluvias que caían en el interior de los continentes era reciclada, lo cual significa que el agua que cae sobre todo cerca de los márgenes continentales es bombeada a la atmósfera por la vegetación y vuelve a caer de nuevo.

Este es el caso en numerosas regiones del mundo. En los Estados Unidos, el 50% de las precipitaciones en el Midwest son recicladas; en el Sahel, en África del Oeste, está cifra se eleva hasta el 90%. En ciertos lugares, sin embargo, una cantidad importante de agua que cae en forma de lluvia no se recicla. Por ejemplo, solamente alrededor del 30 al 60% del agua de lluvia se recicla en la cuenca del Amazonas.

Uno de los misterios que planteaba el artículo de M. Sehial y M. Murdiyaso era saber cómo las tierras bajas y llanas del interior de los continentes mantenían entornos húmedos. Si el reciclaje es el mecanismo clave que permite a las precipitaciones llegar al interior de los continentes, las precipitaciones entonces deberían disminuir con el aumento de la distancia de la costa. En efecto, este fenómeno puede ser observado en numerosos lugares del mundo, salvo allí donde hay vastas zonas de bosques naturales

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